EL BUITRE DE LA POBREZA
EL HOMBRE Y LOS TANQUES El Hombre del Tanque es el apodo que se le endilgó a un ciudadano chino anónimo, proyectado a la fama el dia en que fue fotografiado de pie, con una chaqueta y una bolsa en las manos, encarado a una fila de tanques durante un violento incidente con manifestantes en la céntrica Plaza de Tiananmen, en la capital china. El hombre permaneció solo y de pie mientras los tanques se le aproximaban a baja velocidad. El carro de combate que encabezaba la columna intentó esquivarlo, pero el joven se interpuso una y otra vez en su ruta. Finalmente, los tanques se detuvieron. El individuo se trepó entonces sobre el vehículo y conversó brevemente con el conductor. Luego se bajó y se perdió entre la multitud. La imagen fue tomada el 5 de junio de 1989 desde uno de los balcones del Hotel Beijing, próximo al lugar, por tres fotógrafos: los estadounidenses Jeff Widener, de la agencia Associated Press (AP), y Charlie Cole, de la revista Newsweek; y el británico Stuart Franklin, de la revista Time. La fotografía de Widener es la más elogiada de todas. La consiguió con una cámara Nikon y una lente de 300 milímetros desde un balcón, a unos 200 metros de distancia. Solo disparó tres veces porque tuvo dificultades con la velocidad de obturación y la sensibilidad de la película. Por eso él considera casi un milagro que se vea nítida. La transmitió esa misma noche a la agencia central. A la mañana siguiente apareció publicada en centenares de periódicos y revistas del planeta así como en los titulares de los principales noticiarios. En abril de 1998, la revista estadounidense Time incluyó al Hombre del Tanque en su lista de las cien personas más influyentes del siglo XX. Fue, además, la foto ganadora del World Press Photo de 1989.
FLORES CONTRA FUSILESEsta singular imagen la captó el lente del fotógrafo norteamericano Bernie Boston el día 21 de octubre de 1967 durante una manifestación pacífica frente al Departamento de Defensa, en Washington, contra la guerra de Vietnam. Tiene un plano ligeramente picado, pues Boston la tomó desde lo alto de un muro, en la entrada del Pentágono. Lo fotografía muestra a varios miembros de la Guardia Nacional encañonando y rodeando a unos manifestantes. La composición -según los especialistas- descolla por su gran capacidad de sugerencia, pues la policía casi monopoliza la imagen, mientras que los manifestantes quedan relegados -asi avasallados- en uno de los laterales. La zona central la ocupa un joven que, con pasmosa serenidad, introduce flores en los cañones de los fusiles, mientras uno de los policías toma con su mano derecha la que le han puesto al suyo, quizás para quitarla. Lo importante de la imagen es el gesto en sí, incluso más que sus protagonistas, cuyos rostros apenas se pueden distinguir, ya sea por la perspectiva o por los casos que cubren sus cabezas. A partir de esta foto, el «flower power» se elevó a icono de la cultura contemporánea. Muchos aseguran que esta imagen hizo un aporte mayor al fin de la guerra que cientos de manifestaciones. Bernie Boston trabajó para medios como Dayton Daily News, Washington Star y Los Angeles Times. Falleció el 24 de enero de 2008 a los 74 años. «Sabía que tenía una buena foto», dijo cuando la tomó para el Washington Star. Sin embargo, sus editores no imaginaron en ese momento la trascendencia que tendría la imagen, y la colocaron en lo profundo de una sección interior del periódico.
ARROZ SIN JUSTICIA Otra vez el sufrido y olvidado Sudán deviene locación para que la cámara fotográfica se dé gusto retratando el dolor y la injusticia de este mundo. La guerra civil de 1998 provocó en esa nación africana una hambruna tal que se llevó a la tumba a casi 100 mil personas. En el campamento de refugiados de Ajiep, más de un centenar llegaron a morir cada día mientras aguardaban pacientemente por una magra ración de arroz para entretener el estómago. A duras penas, y despues de vencer múltiples obstáculos entre tanta miseria, abandono y muerte, la comunidad internacional consiguió hacer llegar suministros y víveres al país. El fotógrafo inglés Tom Stoddart acompañó a una comitiva de Médicos sin Fronteras hasta el citado campamento humanitario. Allí, en una de las interminables filas para recibir alimentos, captó la dramática imagen de un niño lisiado mirando desconsoladamente a un adulto que lleva una bolsa de cereales en su mano izquierda. La fotografía no cuenta que, cinco segundos antes, ese mismo adulto arrancó la bolsa de las manos del infeliz minusválido sin que nadie moviera un dedo para evitar tamaño atropello. El fotógrafo fue acusado de pasividad. Stoddart es uno de los grandes del reportaje fotográfico contemporáneo. Ha cubierto acontecimientos históricos, como el sitio de Sarajevo, la caída del muro de Berlin y las guerras de Iraq y El Libano, entre otros.
















