miércoles, 20 de julio de 2011
Vacaciones de verano
Sin embargo, para la gente de mi generación, las vacaciones de verano tenían un signo particular: eran, sobre todo, ocasión para reencontrarnos con nuestras familias y amigos después de vencer nuestros cursos escolares en calidad de becarios en ciudades tan distantes de Manatí como La Habana, Camaguey, Santiago y Holguín.
Recuerdo que todavía no habíamos desempacado las maletas y ya estábamos organizando la primera descarguita entre las amistades más afines. Eran tiempos difíciles aquellos años 70. Pero nuestros padres se las arreglaban para conseguirnos unos panes de telera, pasta de bocadito, una cacharra con ensalada fría, dos o tres botellitas de menta y... ¡a divertirnos con la música de moda en cualquiera de nuestras casas!
Por entonces no existían los sofisticados equipos de discos compactos actuales ni las discotecas con sus juegos de luces. Pero nosotros la pasábamos de maravillas con aquella vieja grabadora de cinta y cl vetusto tocadiscos para placas negras con no más de 12 canciones, entre las cuales Los Beatles y los grupos de la Década Prodigiosa eran los preferidos.
No solo eran fiestas nuestras vacaciones de verano. También nos reuníamos para ir a la playita del Puerto o a la de Sabana, contarnos historias de nuestras respectivas becas, jugar baloncesto en la antigua cancha del sindicato o echar algún que otro partido de dominó. Además. aprovechábamos la etapa para leer cuanto libro cayera en nuestras manos, lo mismo aventuras de Emilio Salgari que simplonas novelitas vaqueras.
Finalmente, llegaba la hora del regreso a nuestros centros de estudio. Uffff, ¡qué bien la habíamjos pasado! Todos nos despedíamos con el rostro radiante por las emociones... hasta el próximo verano.
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domingo, 3 de julio de 2011
Alfonso Silvestre, el tunero de la TV
Este actor es una gloria tunera y cubana de las artes escénicas. Vino al mundo el 9 de octubre de 1926 en la otrora ciudad de Victoria de las Tunas, en el seno de una familia de clase media.
Desde su infancia manifestó marcado gusto por el teatro, tal vez influenciado por una tía materna, quien solía escribir y montar pequeñas obras donde el pequeño era uno de los actores.
Aunque su primer oficio fue el de locutor en las emisoras radiales de la localidad, años antes había establecido nexos con instituciones culturales como La Colonia Española. Allí acudía regularmente para disfrutar del canto, el baile y la música española. También con las sociedades El Liceo y la Unión Fraternal, para recibir cursos de superación dictados por personalidades tan ilustres como Nicolás Guillén.
El 10 de junio de 1951 fundó, junto a Manuel Fernández González, el Patronato Pro-Arte en Tunas, que pretendió, según una publicación de la época, "promover el desarrollo cultural del territorio, rompiendo todas las barreras raciales, religiosas, económicas y sociales existentes."
Y agrega en otra de sus partes la referida publicación: "Esta organización autofinanciada propició, con la participación de los talentos locales, el progreso de diferentes modalidades artísticas en teatros, logias, salones y plazas. Realizaban funciones benéficas y divulgativas con el predominio del teatro, el canto, la música, la declamación y la danza, exposiciones y conferencias sobre temas relacionados con la literatura, la cultura y la sociedad, la difusión radial y periodística de nuestras raíces españolas y africanas como expresión de la cultura cubana".
Dentro de la recién creada institución cultural, Alfonso Silvestre prosiguió desarrollando su afición por las tablas, ya no solo como actor, sino también como autor. Una puesta en escena suya, nombrada El Dilema, tuvo una magnifica acogida en su premier, el 7 de septiembre de 1951.
Y agrega en otra de sus partes la referida publicación: "Esta organización autofinanciada propició, con la participación de los talentos locales, el progreso de diferentes modalidades artísticas en teatros, logias, salones y plazas. Realizaban funciones benéficas y divulgativas con el predominio del teatro, el canto, la música, la declamación y la danza, exposiciones y conferencias sobre temas relacionados con la literatura, la cultura y la sociedad, la difusión radial y periodística de nuestras raíces españolas y africanas como expresión de la cultura cubana".
Dentro de la recién creada institución cultural, Alfonso Silvestre prosiguió desarrollando su afición por las tablas, ya no solo como actor, sino también como autor. Una puesta en escena suya, nombrada El Dilema, tuvo una magnifica acogida en su premier, el 7 de septiembre de 1951.
A mediados de 1953 se trasladó a La Habana y comenzó a trabajar en la televisión. En ese medio alternó con los mejores artistas cubanos de la época en teatro, animación y programas humorísticos. Durante su carrera en la pantalla grande actuó en espacios de aventuras como Marco Polo, El Gran Almirante, La flecha negra, Juan Quinquín y El Mambisito.
En 1960 integró el elenco artístico del Teatro Nacional de Cuba para asumir roles en infinidades de obras teatrales y comedias musicales. Laboró en la Casa de las Américas, en el Anfiteatro de La Habana y en la sala Las Máscaras. Se vinculó a Teatro Estudio (foto) y al Grupo Rita Montaner, compañías con las que montó y actuó en numerosas obras del repertorio universal, como El círculo de tiza caucasiano, de Bertold Bretch.
En 1970 trabajó como profesor, y en 1984, por problemas familiares, regresó a su ciudad natal. Trabajó en Radio Victoria y en la Casa de la Cultura Tomasa Varona. En 1986 grabó su última aventura en Buey Arriba, provincia de Granma. Obtuvo varias distinciones, entre ellas la de Pro- Arte, la medalla Raúl Gómez García y la Vicente García. Murió en Las Tunas, el 24 de diciembre de 1997, a los 71 años de edad.
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domingo, 26 de junio de 2011
Dos fotos de Los Surik
Esta imagen la bajé del perfil Facebook de Jorge A. Barly (Tony), ex-miembro del emblemático y recordado grupo tunero Los Surik.
La foto data de 1971, año del debut del colectivo, aunque no todos los músidos que aparecen son fundadores. De izquierda a derecha figuran, por orden, Francisco Mesa (Paco), Benny Revuelta, Félix Catalá, Pablo Velázquez (Pablín), José Luis Borrell y Omar Urizagarraga (Omarito).
La foto data de 1971, año del debut del colectivo, aunque no todos los músidos que aparecen son fundadores. De izquierda a derecha figuran, por orden, Francisco Mesa (Paco), Benny Revuelta, Félix Catalá, Pablo Velázquez (Pablín), José Luis Borrell y Omar Urizagarraga (Omarito).
Un forista anónimo que comentó la imagen en el perfil de Tony Barly asegura que Los Surik ensayaban por entonces en la casa de José Luis Borrel, frente a la antigua tienda La Gran Señora (calles Lucas Ortiz y Julián Santana). Luego trasladaron sus instrumentos para la casa de Benny Revuelta, en la calle Gonzalo de Quesada, casi esquina a Lucas Ortiz.
En el repertorio de Los Surik figuraban, entre otros, temas clásicos del pop español y norteamericano, e instrumentales que Benny recreaba con su saxofón. Pablín (ya fallecido) fue un excelente cantante, finalista años después en el programa televisivo Todo el mundo canta. Y Paco Mesa brilló también como vocalista. Catalá se sentía a sus anchas en la batería, igual que Omarito en el bajo. Los bafles de la foto los diseñó José Luis Borrell, quien, además de músico, era gran aficionado a la electrónica.
Por cierto, Los Surik tienen en su currículo una primicia interesante: sus miembros iniciaron la era de la discografía en Las Tunas, al grabar en 1985 la primera placa de larga duración de que se tengan referencias en el territorio. El fonograma consta de 12 números -la mayoría con la firma autoral de integrantes del grupo- y fue grabado en los estudios Siboney, en Santiago de Cuba. Por su naturaleza fundacional, el disco constituye una pieza de inapreciable valor para el patrimonio cultural tunero. La segunda imagen (a la izquierda) me la remitió desde los Estados Unidos el ex-Surik y gran amigo Ángel Luis Sánchez. Fue tomada por los años 80 en la casa de la actriz y promotora Blanquita Becerra (al centro), en los tiempos en que la otrora popularísima y distinguida dama del teatro lírico cubano estuvo radicada en nuestra ciudad. Aparecen, entre otros miembros del colectivo musical, Arturo Gooden, Alberto Bada, Benny Revuelta, Gerardo Leyva, Raúl Cáceres, Héctor Aguilar y Rafael Diez.
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sábado, 18 de junio de 2011
Una hora con papá
Una noche, un niño le pregunta a su padre: “¿Cuánto ganas por hora, papá?” El padre responde con otra pregunta: “¿Por qué quieres saberlo?” Y el niño: “No, por nada”. Acto seguido, el niño le pide cinco pesos. Y el padre: “¿Para qué los quieres?” Y el niño: “Para hacer un gasto importante”. El padre le entrega el billete. A la otra noche el niño vuelve a hacerle la misma pregunta y el mismo pedido. El padre, visiblemente airado, recrimina al niño: “¿Piensas que me regalan el dinero? Es una insolencia que me estés preguntando cuánto gano”. Manda a dormir al niño. Pasados unos minutos, el padre recapacita y, arrepentido, piensa que fue un poco duro con su hijo. Se acerca a la cama y lo acaricia. “Perdóname –se disculpa–, a veces no estoy de humor. Mira, aquí tienes los cinco pesos". El niño lo mira tiernamente y le musita: “Papá, ¿Te molestarías si vuelvo a preguntarte cuánto ganas por hora?" El padre lo observa y suspira. "No me molestaría –responde–, gano 10 pesos por hora”. Entonces el niño levanta la almohada, toma los cinco pesos del día anterior y le dice: “Ya tengo 10 pesos, papá. Tómalos. ¿Podrías ahora estar una hora conmigo?”
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miércoles, 1 de junio de 2011
CUBA JUAN: 80 mil visitantes
Hoy, primero de junio de 2011, CUBA JUAN alcanzó la cifra de 80 mil visitantes. ¡Cuánto ha llovido desde aquel 9 de diciembre de 2005 en que la página se asomó con la timidez del principiante al enigma de Internet! El post del debut fue una entrevista periodística que le realicé al tunero Héctor Despaigne, el latinoamericano que sobrevivió más tiempo -¡20 años!- con un corazón ajeno. Falleció ocho meses después del diálogo.Esta breve reseña quiere agradecerles a todos los que estuvieron por aquí en algún momento la gentileza de haberle dedicado un instante o una hora de su tiempo a mi blog. Muchos -la mayoría, seguramente- solo fueron aves de paso que se posaron y remontaron enseguida vuelo. Otros franquearon la puerta de entrada y husmearon en cada recoveco. Apuesto a que hubo también quienes hicieron escala por azar, curiosidad o simple despiste. A esos también les extiendo mi gratitud.
Dentro de ese conglomerado de 80 mil visitantes conocí virtualmente a personas de los más variados rasgos sicológicos. Desde el emigrante nostálgico que sueña con retornar un día a la Patria que lo vio nacer, hasta el resentido que destila bilis con solo escuchar el nombre de Cuba; desde el fiel amigo que mantiene incólumes sus sentimientos por encima de las ideologías, hasta el que alguna vez lo fue y ahora lo reniega solo porque cree haber llegado a la Tierra Prometida.
Algunos dejaron plasmadas sus opiniones -a favor o en contra de mi proyecto comunicativo- en comentarios escritos a pie de post o en las páginas de mi Libro de Visitas. Es una pena que varios evitaran la identificación. Me privaron de la posibilidad de conocer el nombre o la ciudadanía de sus autores. Los anónimos son así, hijos de padres desconocidos. Quien lo recurren a tiene siempre algo que ocultar.
Lo que más me satisface de esta etapa -y de esta cifra- es el aliento recibido de muchísimas personas radicadas en las más insospechadas partes del mundo. Los manatienses, en particular, acogieron a CUBA JUAN con inmenso entusiasmo. Para no pocos de los oriundos de mi pueblo la página devino sitio para el diálogo y opción para el reencuentro. También conducto para mantenerse al día de las buenas y las malas noticias generadas por una localidad perdida en el mapa de Cuba, pero a la que no pueden -ni quieren- apartar de sus corazones.
Un abrazo para todos desde Las Tunas, Cuba. Les aseguro que no los defraudaré.
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sábado, 28 de mayo de 2011
Querido Manatí...
Sobre el origen del nombre de nuestro pueblo, Manatí, existen diversas opiniones. Como suele ocurrir en estos casos, los investigadores se basan en realidades probadas e irrefutables, y otras veces echan mano a sus sentimientos más íntimos para darle curso a lo que ellos quisieran que fuera, aunque la praxis no lo haya confirmado.
Desde que tengo uso de razón escucho decir que el toponímico Manatí tiene que ver con un mamífero de agua dulce prácticamente extinguido en el territorio nacional, cuya presencia, según se cuenta, era muy abundante en tiempos pasados en la desembocadura de los ríos de nuestra comarca. A mí, en lo personal, me agrada esta explicación, tal vez porque aprecio en ella una lógica de la cual carecen otras teorías tal vez no tan convincentes.
Otra explicación sobre la procedencia del nombre la dan los etnógrafos. Ellos dicen que la voz Manatí está formada por los términos mana –que quiere decir Luna- y ti –cuyo significado es tierra de aguas y ríos-, y descartan que esté inspirada en la teoría del mamífero fluvial porque, dicen, “los indios de Las Antillas no solían proceder así, sino que tomaban de los accidentes del terreno, de los astros celestes o de las plantas circundantes los nombres y las denominaciones de sus asentamientos poblacionales”.
Pero lo del nombre desbordó la época aborigen para tirar anclas en la contemporaneidad. Se lo digo porque, si bien nuestro ingenio se llamó Manatí desde su inauguración en 1913 hasta el año 1960, luego tendría otras dos denominaciones diferentes, una temporal y otra definitiva. En efecto, el 8 de agosto de 1960, al efectuarse su nacionalización, se le propuso provisionalmente llamarse América Libre, tal y como se llama hoy un ingenio de la provincia de Santiago de Cuba. No fue hasta el 17 de febrero de 1961 en que a otrora fábrica manatiense de azúcar pasó a llamarse Argelia Libre, en solidaridad con el país africano, cuyo pueblo luchaba por entonces contra el colonialismo francés.
De manera que lo del nombre de nuestra patria chica tiene de todo: polémica sobre su surgimiento y prolijidad de bautizos.
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Desde que tengo uso de razón escucho decir que el toponímico Manatí tiene que ver con un mamífero de agua dulce prácticamente extinguido en el territorio nacional, cuya presencia, según se cuenta, era muy abundante en tiempos pasados en la desembocadura de los ríos de nuestra comarca. A mí, en lo personal, me agrada esta explicación, tal vez porque aprecio en ella una lógica de la cual carecen otras teorías tal vez no tan convincentes.
Otra explicación sobre la procedencia del nombre la dan los etnógrafos. Ellos dicen que la voz Manatí está formada por los términos mana –que quiere decir Luna- y ti –cuyo significado es tierra de aguas y ríos-, y descartan que esté inspirada en la teoría del mamífero fluvial porque, dicen, “los indios de Las Antillas no solían proceder así, sino que tomaban de los accidentes del terreno, de los astros celestes o de las plantas circundantes los nombres y las denominaciones de sus asentamientos poblacionales”.
Pero lo del nombre desbordó la época aborigen para tirar anclas en la contemporaneidad. Se lo digo porque, si bien nuestro ingenio se llamó Manatí desde su inauguración en 1913 hasta el año 1960, luego tendría otras dos denominaciones diferentes, una temporal y otra definitiva. En efecto, el 8 de agosto de 1960, al efectuarse su nacionalización, se le propuso provisionalmente llamarse América Libre, tal y como se llama hoy un ingenio de la provincia de Santiago de Cuba. No fue hasta el 17 de febrero de 1961 en que a otrora fábrica manatiense de azúcar pasó a llamarse Argelia Libre, en solidaridad con el país africano, cuyo pueblo luchaba por entonces contra el colonialismo francés.
De manera que lo del nombre de nuestra patria chica tiene de todo: polémica sobre su surgimiento y prolijidad de bautizos.
jueves, 5 de mayo de 2011
Puerto Padre y el Día de las Madres
Cualquier fecha del almanaque se pinta de maravillas para ofrendarles cariño a las madres. Halagos en enero, flores en noviembre, besos en abril, ternura en agosto, sonrisas en julio… ¿Qué más da minuto, día, semana, mes o año? Sin embargo, en muchos países se ha escogido el segundo domingo de mayo para potenciar en los corazones ese amor sublime por quienes, al decir de un poeta, «son las únicas personas en el mundo que siempre están disponibles».
Las referencias más distantes de esa festividad datan del año 250 AdC, cuando en la antigua Grecia consagraban una jornada de la primavera a honrar a la diosa Gea, esposa de Cronos y madre de Júpiter, Neptuno y Plutón. Después los romanos escogieron tres días del mes de marzo para celebrar un homenaje similar lleno de ofrecimientos a Cybele, diosa de la naturaleza y la fecundación.
Las referencias más distantes de esa festividad datan del año 250 AdC, cuando en la antigua Grecia consagraban una jornada de la primavera a honrar a la diosa Gea, esposa de Cronos y madre de Júpiter, Neptuno y Plutón. Después los romanos escogieron tres días del mes de marzo para celebrar un homenaje similar lleno de ofrecimientos a Cybele, diosa de la naturaleza y la fecundación.
Mucho tiempo antes de la llegada de los conquistadores al Nuevo Mundo, las civilizaciones autóctonas rendían su tributo a la maternidad por intermedio de la diosa Coyolxauhqui, madre de Huitzilopochtli, el guerrero emblemático de los aztecas. Como prueba de su adoración, le improvisaban fastuosas liturgias donde abundaban las ofrendas de oro y plata con marcadas alegorías a la luna.
Los celtas cuentan con una bonita historia de agasajos a las progenitoras. Ellos dedicaban un día a la diosa Brígida para gratificarle la primera leche ordeñada en la temporada. Los ingleses del siglo XVII, por su parte, asistían a las parroquias para venerar a la virgen María, madre de Jesús. La tradición se combinó con la de obsequiarles algo a las madres. Los criados que vivían lejos de sus casas eran autorizados con la paga para ir a visitarlas en el cuarto domingo de cuaresma, y todos juntos compartían un pastel.
Los celtas cuentan con una bonita historia de agasajos a las progenitoras. Ellos dedicaban un día a la diosa Brígida para gratificarle la primera leche ordeñada en la temporada. Los ingleses del siglo XVII, por su parte, asistían a las parroquias para venerar a la virgen María, madre de Jesús. La tradición se combinó con la de obsequiarles algo a las madres. Los criados que vivían lejos de sus casas eran autorizados con la paga para ir a visitarlas en el cuarto domingo de cuaresma, y todos juntos compartían un pastel.
IRRUMPE EL DÍA DE LAS MADRES
La primera persona en proponer «en serio» la instauración de un día para las madres fue la poetisa norteamericana Julia Ward Howe, autora del llamado Himno de Batalla de la República. «Son ellas las que más sufren la pérdida de sus hijos en las guerras. Debemos apoyarlas y convertirlas en abanderadas por la paz», dijo en el documento de solicitud, fechado en el año 1872 en su natal Massachussets.
La primera persona en proponer «en serio» la instauración de un día para las madres fue la poetisa norteamericana Julia Ward Howe, autora del llamado Himno de Batalla de la República. «Son ellas las que más sufren la pérdida de sus hijos en las guerras. Debemos apoyarlas y convertirlas en abanderadas por la paz», dijo en el documento de solicitud, fechado en el año 1872 en su natal Massachussets.
Su idea no llegó a cristalizar, pero devino antesala para que una paisana suya, Anna Jarvis, afligida por la muerte de la autora de sus días, diera inicio en 1907 a una campaña nacional por correspondencia para que se declarase una fecha en homenaje a las madres. Persistió tanto en su proyecto que obtuvo el apoyo de muchas personas, entre ellas influyentes ministros, congresistas y empresarios.
El primer Día de las Madres reconocido oficialmente se celebró en la iglesia episcopal de Grafton, Virginia Occidental, el 10 de mayo de 1908, segundo domingo del mes y aniversario de la muerte de la mamá de Anna Jarvis. Como las flores preferidas de la difunta habían sido siempre los claveles, desde entonces se utilizan los rojos para honrar a las madres vivas y los blancos para las fallecidas.
La iniciativa tuvo una acogida tal que en 1910 había prendido en todos los territorios de la Unión. ¡Hasta el Congreso debatió un proyecto de Ley para otorgarle carácter oficial! En 1914, el Presidente Woodrow Wilson firmó el decreto y proclamó el segundo domingo de Mayo como Día de las Madres en los Estados Unidos. Se había creado ya la Asociación del Día Internacional de las Madres, con el fin de extender la festividad a otras naciones.
SU CELEBRACIÓN EN CUBA
Casi todas las referencias bibliográficas que existen sobre la introducción del Día de las Madres en Cuba, coinciden en señalar a Santiago de las Vegas como la primera localidad donde se festejó la fecha. También identifican a Víctor Muñoz, un conocido periodista de la época, como a su gran promotor, a partir de una crónica suya titulada Mi clavel blanco, que vio la luz en el periódico El Mundo el domingo 9 de mayo de 1920, donde decía: «El día de hoy es el segundo domingo de mayo, que los americanos consagran como el Día de las Madres, y que muchos cubanos quieren destinar al mismo objeto».
Los investigadores aseguran que el mismo día el teatro del Centro de Instrucción y Recreo de Santiago de las Vegas se colmó de público. La convocatoria pretendía homenajear a las madres, y partió de un grupo de intelectuales, cuyos miembros, alentados por Francisco Montoto, patrocinaron un programa donde se recitaron los versos de José Martí a su progenitora y el poema A mi madre, de Diego Vicente Tejera.
Se dice que fue esa la primera celebración pública del Día de las Madres en Cuba. El 22 de abril de 1921, siendo Muñoz concejal del Ayuntamiento capitalino, propuso y logró instituir en toda La Habana ese agasajo. En el año 1928, a propuesta del senador Pastor del Río, la Cámara de Representantes le dio carácter de Ley Nacional, y así el segundo domingo de mayo se oficializó como Día de las Madres.
Casi todas las referencias bibliográficas que existen sobre la introducción del Día de las Madres en Cuba, coinciden en señalar a Santiago de las Vegas como la primera localidad donde se festejó la fecha. También identifican a Víctor Muñoz, un conocido periodista de la época, como a su gran promotor, a partir de una crónica suya titulada Mi clavel blanco, que vio la luz en el periódico El Mundo el domingo 9 de mayo de 1920, donde decía: «El día de hoy es el segundo domingo de mayo, que los americanos consagran como el Día de las Madres, y que muchos cubanos quieren destinar al mismo objeto».
Los investigadores aseguran que el mismo día el teatro del Centro de Instrucción y Recreo de Santiago de las Vegas se colmó de público. La convocatoria pretendía homenajear a las madres, y partió de un grupo de intelectuales, cuyos miembros, alentados por Francisco Montoto, patrocinaron un programa donde se recitaron los versos de José Martí a su progenitora y el poema A mi madre, de Diego Vicente Tejera.
Se dice que fue esa la primera celebración pública del Día de las Madres en Cuba. El 22 de abril de 1921, siendo Muñoz concejal del Ayuntamiento capitalino, propuso y logró instituir en toda La Habana ese agasajo. En el año 1928, a propuesta del senador Pastor del Río, la Cámara de Representantes le dio carácter de Ley Nacional, y así el segundo domingo de mayo se oficializó como Día de las Madres.
PRIMERO FUE EN LA VILLA AZUL
Hay pruebas muy sólidas de que Puerto Padre, en la provincia de Las Tunas, fue la primera localidad cubana en instaurar el Día de las Madres, hecho ocurrido el martes 6 de abril de 1920, es decir, poco más de un mes antes de que Santiago de las Vegas organizara en el teatro de su Centro de Instrucción y Recreo el homenaje citado. Para confirmarlo documentalmente, Sábado, un periódico editado a la sazón en la también llamada Villa Azul, publicó el 19 de abril del año 1952 la siguiente nota:
Hay pruebas muy sólidas de que Puerto Padre, en la provincia de Las Tunas, fue la primera localidad cubana en instaurar el Día de las Madres, hecho ocurrido el martes 6 de abril de 1920, es decir, poco más de un mes antes de que Santiago de las Vegas organizara en el teatro de su Centro de Instrucción y Recreo el homenaje citado. Para confirmarlo documentalmente, Sábado, un periódico editado a la sazón en la también llamada Villa Azul, publicó el 19 de abril del año 1952 la siguiente nota:
«El Día de las Madres, tan emocionalmente celebrado siempre en Cuba por iniciativa del laureado periodista Víctor Muñoz, se celebró por primera vez en Cuba en la ciudad de Puerto Padre, por feliz idea del maestro masón Dr. Eduardo Queral Mayo. Con eso no queremos quitarle gloria a quien tiene todo nuestro respeto, pero sería bueno que todo se aclarara (…) Según consta en las actas de la Logia Los Perseverantes, hay un acuerdo que vamos a copiar con certificación del Secretario de aquella venerable Logia y que dice así:«Atendiendo que es un deber de todo Masón reverenciar a los padres y ayudar al mejoramiento moral e intelectual de la Humanidad, los abajo firmantes proponen:
«QUE sea celebrado el primer domingo de Mayo (el Día de las Madres NdA) en cualquier manera que tienda a demostrar el cariño y el agradecimiento a que es deudor todo hijo.
«Asimismo, proponen que sea designado el primer domingo de Junio a igual fin con relación a los padres.
«(Fdo) Dr. Eduardo Queral Mayo, Enrique Pérez e Ismael Piedra (Aprobado en el Taller, 6 de abril de 1920)»
Como se aprecia, no solo se trata de que Puerto Padre fue el pionero en instituir en Cuba el homenaje a las madres, el 6 de abril de 1920. ¡También fue el primero en celebrarlo en toda la isla! Eso ocurrió el 2 de mayo de 1920, primer domingo de ese mes, es decir, una semana antes del festejo en Santiago de las Vegas. Lo corrobora un editorial publicado en el propio semanario Sábado, con fecha 10 de mayo de 1958, y dirigido al periodista Guillermo Gener, quien escribía por entonces en el rotativo habanero Prensa Libre. Dice:
«QUE sea celebrado el primer domingo de Mayo (el Día de las Madres NdA) en cualquier manera que tienda a demostrar el cariño y el agradecimiento a que es deudor todo hijo.
«Asimismo, proponen que sea designado el primer domingo de Junio a igual fin con relación a los padres.
«(Fdo) Dr. Eduardo Queral Mayo, Enrique Pérez e Ismael Piedra (Aprobado en el Taller, 6 de abril de 1920)»
Como se aprecia, no solo se trata de que Puerto Padre fue el pionero en instituir en Cuba el homenaje a las madres, el 6 de abril de 1920. ¡También fue el primero en celebrarlo en toda la isla! Eso ocurrió el 2 de mayo de 1920, primer domingo de ese mes, es decir, una semana antes del festejo en Santiago de las Vegas. Lo corrobora un editorial publicado en el propio semanario Sábado, con fecha 10 de mayo de 1958, y dirigido al periodista Guillermo Gener, quien escribía por entonces en el rotativo habanero Prensa Libre. Dice:
«Nos hacemos eco en la primera plana de una verdad que no admite en manera alguna polémica de ningún tipo. Guillermo Gener, un periodista que tanto nos agrada leer por su forma llana y sencilla de expresarse, en el colega Prensa Libre, quiere hacer justicia a un grupo de poetas, literatos y periodistas de Santiago de las Vegas y nos habla por tanto de la gloria de haberse instituido en aquella ciudad por primera vez en Cuba en 1920, El Día de las Madres.«Nos da datos, nos refiere asuntos, nos busca documentos. Es decir, que prácticamente nos lleva al convencimiento de que en Santiago de las Vegas se celebró por primera vez ese gran día en nuestra nación. Pero hay un error, sencillamente porque Guillermo Gener no leyó nuestra edición del 19 de abril de 1952, donde publicamos documentos auténticos acreditativos de que en Puerto Padre se celebró el Día de las Madres el Primer Domingo de Mayo de 1920. En Santiago de las Vegas tuvo efecto el Segundo Domingo de Mayo de 1920, es decir, una semana después que en Puerto Padre.
«A nosotros nos luce, por referencias que tenemos de nuestro buen amigo, el profesor Demetrio Rivero Simón, natural de Santiago de las Vegas, que Guillermo Gener es de aquella simpática ciudad. Bien hace entonces Gener en defender su suelo natal, si es que esto es verdad; pero mucho mejor haría Gener, si salvando localismos, se hiciera eco de esta verdad que seguramente él desconocía, y le diera a Puerto Padre la gloria que bien merece».
Un año después de celebrado en Puerto Padre el Día de las Madres, La Habana celebró el suyo con gran esplendor. Por entonces ya residía en la capital el Dr. Eduardo Queral Mayo, quien cursó un telegrama a sus hermanos de la logia Los Perseverantes en los siguientes términos:
Plaza Habana, Mayo 8 de 1921, las 1.20 pm.
Rafael Nadal
Puerto Padre
Celébrase éxito fiestas de las Madres al igual que establecidas por mí hace un año primero en Cuba.
(fdo.) Dr. Queral
¿Se necesitan más pruebas de que, efectivamente, primero fue en Puerto Padre?
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«A nosotros nos luce, por referencias que tenemos de nuestro buen amigo, el profesor Demetrio Rivero Simón, natural de Santiago de las Vegas, que Guillermo Gener es de aquella simpática ciudad. Bien hace entonces Gener en defender su suelo natal, si es que esto es verdad; pero mucho mejor haría Gener, si salvando localismos, se hiciera eco de esta verdad que seguramente él desconocía, y le diera a Puerto Padre la gloria que bien merece».
Un año después de celebrado en Puerto Padre el Día de las Madres, La Habana celebró el suyo con gran esplendor. Por entonces ya residía en la capital el Dr. Eduardo Queral Mayo, quien cursó un telegrama a sus hermanos de la logia Los Perseverantes en los siguientes términos:
Plaza Habana, Mayo 8 de 1921, las 1.20 pm.
Rafael Nadal
Puerto Padre
Celébrase éxito fiestas de las Madres al igual que establecidas por mí hace un año primero en Cuba.
(fdo.) Dr. Queral
¿Se necesitan más pruebas de que, efectivamente, primero fue en Puerto Padre?
martes, 26 de abril de 2011
El río Venero
La madre naturaleza fue avara con Manatí cuando repartió corrientes fluviales. Las pocas que tuvo a bien concederle son tan humildes que apenas rebasan la categoría de riachuelos. Ahí está el arroyito de Corpas, seco durante casi todo el año. O el río Guanábano, también exprimido, en cuyas sucias riberas se le ocurrió a alguien una vez instalar una base de campismo. Es cierto que contamos con un par de corrientes de agua dulce de mayores dimensiones, como son el río La Gallina y el río Gramal. Pero ambas están bastante alejadas del perímetro del municipio. Es decir, lo suficientemente distantes como para que nadie en la localidad se interese demasiado por ellas. No ocurre, igual, sin embargo, con nuestro entrañable río Venero.
Nadie sabe por qué y desde cuándo se le llama así a esta suerte de estero que va a verter sus turbias aguas en la bahía de Manatí, aunque, según el Diccionario de la Real Academia Española, venero significa «manantial». El caso es que uno relaciona la palabra manantial con líquido puro y cristalino. Y las aguas del Venero no clasifican en esa prístina categoría.
Durante muchos años, este río recibió con paciente y pasiva resignación cuanta materia contaminante generó el ya desaparecido central azucarero «Argerlia Libre». Tanta que en cuestión de unos pocos años desapareció de sus predios la fauna característica. Jamás se ha vuelto a pescar allí una trucha o una biajaca. ¿Cómo vivir en semejante contaminación?
Recuerdo cuánto interés me causaba este río cada vez que pasaba por su decrépito puente de madera rumbo a la playa de Sabana. Lo miraba siempre con cierta tristeza, como si me inspirara compasión por su estado y soledad. Es que siempre he asociado a los ríos con los bañistas. Y en el caso del Venero, ¿a quién se le hubiera ocurrido darse una zambullida allí?
El río Venero continúa en el mismo lugar de siempre, tucio, triste y melancólico, con su puente metálico igualmente desvencijado sobre su cauce. Su soledad se acrecentó, porque ya son contados los que transitan por allí rumbo a la playa o al colindante poblado de Sabana.
Sí, nuestro río por antonomasia mereció mejor suerte, ¿verdad?
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jueves, 21 de abril de 2011
Palestina en el corazón
Corría el año 1927 cuando a Abder Rahman Mahmus Shehadek alguien le hizo en su natal Palestina -a la sazón ocupada por los colonialistas ingleses- la siguiente propuesta: «¡vámonos para América!».Trotamundo por naturaleza y bohemio por vocación, la idea de un viaje tan sugerente y atractivo no le resultó extravagante.Semanas después, en compañía de un grupo de compatriotas, se hizo a la mar desde un punto del litoral mediterráneo. Luego de difíciles jornadas de navegación su barco lanzó escalerillas sobre un muelle habanero. Había llegado a Cuba, nación que, sin imaginarlo todavía el joven árabe, iba a convertirse en su patria adoptiva.
Pero Abder Rahman Mahmus Shehadek era una retahíla de nombres y apellidos demasiado complicada para la pronunciación de un hispanohablante. Así que, a poco de poner los pies sobre la Perla del Caribe, Abder permutó para el castizo Alberto. Y Shehadek pasó a ser, simplemente, Chejada. Eso explica cómo este palestino venido al mundo en la cisjordana Beil-Nuba, que había paseado sus ínfulas cosmopolitas por Turquía, Egipto, Marruecos, Inglaterra, Francia y Venezuela, se convirtió en Alberto Chejada.
«A La Habana llegué de 22 años de edad –recuerda con cierta dificultad en su domicilio de Las Tunas el hijo del Levante, ahora con 95 almanaques sobre la espalda-. Una ciudad muy bonita y llena de gente. Desde que pisé tierra comencé a moverme por la zona de los grandes almacenes del puerto, pues lo mío fue siempre el comercio y esas cosas. Luego me fui para San Juan y Martínez, en Pinar del Río. Allá me casé y tuve hijos. Me mantuve 20 años por aquella zona, hasta 1947. Pero el palestino es como es. Y cierto día...»
Empacó el equipaje y regresó a Palestina. Según él, «con el propósito de quedarse». Pero su hijo Alberto asegura que, realmente, no estuvo mucho tiempo por allá. «Tal vez fueron unos cuatro o cinco años», dice. Le había picado el bichito del trópico. Se había enamorado de su canícula. Así que no anduvo por las ramas cuando decidió retornar a América.
En un inicio, se estableció en sudamérica, en la morocha Venezuela, donde intentó montar un negocio particular. Pero -¡ay!-, las autoridades migratorias de por allá le negaron la residencia. Optó por volver a la hospitalaria y multiétnica Cuba. Y entonces otra vez se sucedieron los almacenes, el comercio, los recorridos... En 1954 llegó a Victoria de Las Tunas.
«Aquí en Tunas conocí a mi actual esposa –rememora en un arranque de lucidez y todavía arrastrando el rrrrr de los árabes-. Luego de un tiempo de noviazgo, nos casamos. Tuvimos a Fátima y a Alberto, nuestros dos hijos. ¿Lo de Fátima? Es por una virgen que se llama así allá en Palestina. Por cierto, ese tapiz que usted ve ahí en la pared lo traje de mi país. Retrata el nacimiento del niño Jesús. También conservo este turbante blanco que me he puesto para complacerlo a usted. Son recuerdos de la patria, ¿sabe?»

Queda sumido en el silencio. Se sumerge en el mar de sus reflexiones hasta quién sabe qué profundidades. Está absorto, como ensimismado en alguna visión de su heroico pueblo, al que nunca ha olvidado.
Su hijo Alberto hace algunas precisiones: «A lo mejor ahora mismo tiene la mente puesta en Palestina –conjetura-. Papi siempre la tiene presente. Durante muchos años se ha mantenido actualizado de lo que sucede en su tierra . Tanto que, hasta hace poco, no se perdía un noticiero de la onda corta sobre temas del Medio Oriente.Siempre estaba pegado al radio».
Y su hija Fátima: «Sufrió muchísimo la Guerra del Golfo Pérsico y el ensañamiento contra Irak –apunta-. Ah, y su ídolo es el líder de la OLP Yasser Arafat. ¡Siempre lo está mencionando! Desde pequeña fui testigo de su devoción por la causa palestina. Los musulmanes son muy fieles.»
«Sí, yo soy musulmán –confirma enérgicamente el viejo Chejada al tiempo que emerge de sus cavilaciones-. ¡Musulmán de toda la vida! Y mi enemigo es Israel, que nos ha quitado gran parte de nuestro territorio. Pero a los israelíes les vamos a ganar la guerra. ¡Se la vamos a ganar! Los palestinos somos bravos y lucharemos hasta tener nuestra propia patria.»
Durante la jornada conversamos sobre variados temas. Por ejemplo, de su insistencia en conservar sus tradiciones, tales como la de comer quippi -una mezcla de carne de carnero con trigo- y la de consumir muchos vegetales. Hablamos, además, de las visitas que le hacen algunos de los palestinos que pasan por Las Tunas, de cómo crió a sus hijos, de la añoranza por la patria...
«Papi se jubiló a los 80 años –interviene de nuevo su hijo Alberto, mientras distribuye tacitas con café-. Fue dependiente en las tiendas de aquí de la ciudad. Nunca dejó de laborar con el Estado. Le dieron la medalla Fernando Chenard por más de 25 años en el sector del Comercio. Es una persona muy seria y un excelente padre de familia. Le faltan cinco años para llegar a la centena, pero se mantiene físicamente bien. Claro, la mente no es la de antes.»
Desde que abandona el lecho hasta que se retira a descansar, el viejo Chejada maldice y oprobia a los israelíes «que quieren dejarnos sin patria.» Es su Intifada personal contra los agresores de su pueblo.
Nota: Esta entrevista fue realizada el miércoles 6 de junio del año 2001. Dos días después, Alberto Chejada murió como consecuencia de un ataque cardíaco. Sirva este trabajo para rendirle homenaje a todos los que, como él, le han hecho aportes a la nacionalidad cubana a pesar de haber nacido en otras tierras.
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