sábado, 31 de marzo de 2012

Daniel Santos en Chaparra

El cantante puertorriqueño Daniel Santos gozó de inusitada popularidad en Cuba entre los años 40 y 50 del pasado siglo. Solía presentarse, además de en La Habana, en plazas del interior del país. Por la referida etapa actuó en el cine Poliatema, del municipio tunero de Chaparra (foto). Omar Villafruela, el historiador de esa comarca, asegura que los lugareños pudieron apreciar entonces las dotes vocales de quien llegaría a ser una de las figuras más relevantes y queridas del pentagrama musical criollo. En aquella ocasión, y según me contó un testigo presencial, tan pronto terminó de de cantar, Daniel abandonó el escenario y compartió copas con un grupo de admiradores hasta bien entrada la madrugada. Su singular voz hizo célebres varios boleros y guarachas, compuestos por sus autores especialmente para él. En 1941, muchos boricuas fueron enviados por el ejército de los Estados Unidos a combatir en la Segunda Guerra Mundial. Daniel grabó en ese contexto uno de sus grandes éxitos: Despedida, de la inspiración de su ilustre compatriota don Pedro Flores. La canción cuenta la historia de un recluta que se vio obligado a dejar atrás a su prometida y a su madre enferma para ir a pelear. Conocido por los motes de El inquieto anacobero y El Jefe, Daniel Santos estuvo radicado en nuestro país por más de un decenio. Murió en su rancho de Ocala, Florida, el 27 de noviembre de 1992. Sus familiares y amigos le dieron sepultura en el cementerio de Santa María Magdalena de Pazzis, en el Viejo San Juan, en su entrañable Puerto Rico, cerca de las tumbas de Pedro Flores y del caudillo nacionalista Pedro Albizu Campos.

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miércoles, 14 de marzo de 2012

Patria y Martí

Alguien dijo que si le hubiesen preguntado a José Martí cuál era su profesión, habría respondido: «¡periodista!» Y es que en su obra, la llamada prosa de prisa devino recurrencia desde que, con solo 16 años, lanzó El Diablo Cojuelo para satirizar al colonialismo español, y más tarde La Patria Libre, el semanario donde publicó su poema patriótico Abdala. De los 28 tomos de sus Obras Completas, la mayoría son trabajos extraídos de periódicos y revistas de la época. Toda su labor en los periódicos refleja el compromiso de su pluma con la independencia de Cuba, su ideal por antonomasia y la esencia de su vida. 
Todo el que estudia a Martí coincide en que el periódico Patria fue su obra maestra. Lo fundó el 14 de marzo de 1892 a instancias de patriotas radicados en Nueva York. Desde su primera salida, el órgano devino guía de la emigración en la urbe, y desempeñó un importante papel en la aglutinación de las fuerzas para la Guerra Necesaria que soltaría amarras en Baire el 24 de febrero de 1895. 
Fueron los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso, además de intelectuales cubanos y puertorriqueños, quienes financiaron la publicación inicial de Patria, donde salieron, entre otros trabajos, las bases del Partido Revolucionario Cubano fundado por Martí y un editorial titulado Nuestras Ideas que, aunque aparece sin firma, como es característico, lleva implícito el sello inconfundible de su estilo. 
Patria apareció, inicialmente, cada sábado, al precio de cinco centavos. Tenía una aclaración: «Los productos del periódico se destinan a su mantenimiento. Estaba constituido por cuatro páginas a cuatro columnas, con tamaño de 52 x 36 centímetros. Su distribución se realizaba, fundamentalmente, por correo. Desde el 5 de octubre de 1895 hasta su desaparición en 1898, fue bisemanal. 
Fue en Patria donde Martí exhibió dotes de periodista integral. Sus biógrafos atestan que, amén de redactar, buscaba noticias, proponía diseños, elegía tipografía, corregía galeras y hasta empaquetaba bultos de periódicos para su distribución. Todo eso, a pesar de que, por entonces, era uno de los periodistas más conocidos del continente gracias a sus colaboraciones con importantes diarios norteamericanos y a su activa correspondencia con el periódico La Nación, de Argentina. 
Patria jamás se alineó con el ultranacionalismo. Desde su salida anunció que surgía «de la voluntad y con los recursos de todos los cubanos y puertorriqueños para decir lo que está en el corazón de todos los patriotas puros». Clamó no solo por liberar a Cuba, sino también a Puerto Rico. De ahí que reprodujera en sus páginas las letras de La Bayamesa –luego nuestro Himno Nacional- y de La Borinqueña, marcha de los revolucionarios de esa isla hermana.
Juan Marrero, autor cubano, dice que «cuando Martí toma la decisión de marchar a Cuba para incorporarse al Ejército Libertador, no olvida un instante a Patria. El 26 de febrero de 1895, dos días después de estallar la Guerra Necesaria, envía desde Santo Domingo una carta a Gonzalo de Quesada y a Benjamín J., Guerra, donde da orientaciones sobre la forma y el contenido de ese periódico. “Embellezcan y regularicen a Patria... mucha noticia ahora...todo lo de Cuba...y siempre amenidad revolucionaria...”», dijo, entre otras cosas. 
«Según Becali, al llegar a Cuba, Martí llevaba la acreditación como corresponsal de Patria. “Sólo podemos imaginarlo así, escribiendo su Diario de Campaña, que no es otra cosa que apuntes para futuros e inconclusos reportajes de la guerra, pues si había escrito de todo y de todos, ¿cómo no iba a narrarnos los episodios de su revolución, el diario acontecer de la contienda bélica?”», apunta el autor. 
El Martí periodista nos legó un juicio que no pierde actualidad: «La prensa debe ser coqueta para seducir, catedrática para explicar, filósofa para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sana, elegante, oportuna, valiente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe y los labios sin manchas que lo dictan. No hay cetro mejor que un buen periódico».

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sábado, 10 de marzo de 2012

La Onda del Azúcar

La emisora CMKY, Radio Libertad, que transmite cada día su programación desde la ciudad tunera de Puerto Padre, salió al aire por primera vez el 24 de febrero de 1940. Fue la tercera de su tipo en operar en la parte norte de la antigua provincia cubana de Oriente, 10 años antes de que la ciudad de Victoria de las Tunas tuviera la suya y 18 almanaques después de que Luis Casas Romero colocara en antena en La Habana la 2LC, pionera de las emisoras radiales de la isla, el 22 de agosto de 1922. La historia de Radio Libertad está estrechamente ligada al nombre de Pedro Zacca Cheda, un emigrante libanés nacido en Beirut, a cuyo entusiasmo y consagración debe la Onda del Azúcar su propia existencia, pues fue su fundador y, durante muchísimo tiempo, también su propietario. Zacca, junto a su amigo Rafael López, diseñó, además, su primera programación a base de música de la época, noticias del territorio y hasta propuestas dramáticas con talentos de la localidad. En esta fotografía de los años 70 del siglo pasado aparecen varios miembros de su colectivo laboral de entonces. Entre ellos, Mirna Pérez, Elizabeth Silva, Mirtha Alcorta, Maricela Hernández, Rafael Cordoví, Raúl Martes, Oneido Peña, Oscar Peña y Abel Peña. 

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viernes, 17 de febrero de 2012

Jobabo, foto de carnet

Los investigadores aseguran que la palabra jobabo -nombre de uno de los ocho municipos de la provincia cubana de Las Tunas- proviene de la voz indígena jobabada, que era como denominaban los más antiguos residentes de la zona a la caverna donde, según ellos, estuvieron encerrados el Sol y la Luna. En dicha caverna conservaban dos ídolos: Boinaex y Ndroya, símbolos de los referidos cuerpos celestes. Otros estudiosos dan por hecho que el término tiene su raíz en la locución aborigen jobabol, que, en lengua aruaca, significa «sitio poblado por jobos». La historia de este municipio comienza en 1510 y se relaciona con el conquistador español Alonso de Ojeda, quien, luego de naufragar por la costa sur de Cuba, descubrió por azar esas tierras. En sus más de 500 años de existencia, Jobabo (foto de 1928) ha protagonizado hechos relevantes: la primera sublevación de esclavos en América, ocurrida en 1833 en la mina de oro de Caobilla; el alzamiento del patricio Francisco Vicente Aguilera en su hacienda de Cabaniguán; el ataque del Mayor General Vicente García al Fortín de La Zanja; el paso de la invasión a Occidente en dos épocas (Antonio Maceo y Máximo Gómez en 1895, con el Ejército Libertador; y Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara en 1958 con el Ejército Rebelde); la comarca fue, además, sede durante varios días del gobierno de Carlos Manuel de Céspedes tras el alzamiento de La Demajagua; y, por último, fue en la zona de Jobabo donde los españoles apresaron a Perucho Figueredo, autor de nuestro Himno Nacional, a quien condujeron a Santiago de Cuba y luego fusilaron. El municipio cuenta hoy con más de 47 mil habitantes.

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viernes, 10 de febrero de 2012

Antecedentes de la TV tunera

Aunque el telecentro Tunas Visión se fundó el 30 de diciembre de 1999, en un edificio del reparto Buena Vista, como un referente en los anales de la pantalla chica tunera, la historia de la televisión territorial debutó 30 almanaques antes, es decir, en 1969, cuando el periodista Ángel Luis Beltrán Calunga y el camarógrafo José Lobón Palau (Pepe), residentes a la sazón en la ciudad de Puerto Padre, enviaron, en su flamante investidura de corresponsales acreditados en la comarca, su primer material reporteril  para el canal Tele Rebelde, pionero de los telecentros del país, inaugurado en Santiago de Cuba el 22 de julio de 1968.
Cuando Beltrán Calunga -hoy reportero del semanario santiaguero Sierra Maestra- pasó a desempeñar el cargo diplomático de Agregado de Prensa en la Embajada de Cuba en Jamaica, lo sustituyó en su puesto Alfonso Naranjo Rosabal, quien años después haría época como presentador de noticieros en la emisora provincial Radio Victoria. Por entonces ya Las Tunas tributaba sus informaciones para la holguinera Tele Cristal.
En 1983, el reportero Joel Lachataignerais Popa (Lacha) -hombre formado en la radio- se sumó al team como corresponsal jefe. Luego se incorporaron Isidro Rodríguez (luminotécnico y chofer) y Ramón Acosta (editor), quienes se mantienen en las mismas labores. Formaron también parte de la plantilla, en diferentes momentos, los periodista Ubiquel Arévalo Morales (fallecido luego en un accidente de tránsito) y Rafaela Balanza (actualmente directora en La Habana del Canal Educativo 2), así como los camarógrafos Valentín Barrueta y Reymundo Betancourt.
Durante un tiempo carecieron de local, hasta que el primero de septiembre de 1984 se inauguró la Corresponsalía de Televisión de Las Tunas, en el inmueble que hoy ocupa la sede territorial de la Unión de Historiadores de Cuba, próximo a la Plaza Cultural, en el corazón de la ciudad.
En esta foto de 1989 aparecen de izquierda a derecha, junto al auto Niva que les fue asignado para su trabajo, Valentín Barrueta, Ramón Acosta, Naranjo Rosabal, Isidro Rodríguez y el popular Pepe Lobón.

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miércoles, 25 de enero de 2012

El pozo de Valenciano

Caseta y glorieta, 1950.
Desde hace muchos años, Manatí afronta dificultades con el suministro de agua. Aclaro que no me refiero a la que se precipita desde las nubes cuando San Pedro lo cree pertinente -bastante poca, por cierto-, sino a la que viaja a través de las tuberías hidráulicas, la cual tampoco llega a los hogares con la asiduidad deseada.
Para atenuar tal contingencia –y ante la falta de un acueducto con todas las de la ley- el agua fluvial fue la solución adoptada por las autoridades desde hace quién sabe cuánto tiempo. El río Guanábano resultó la corriente elegida para bombear desde allí el preciado líquido hacia el batey. Eso se realizaba en dos horarios: 11 de la mañana y cuatro y media de la tarde. Todavía se mantiene tal práctica en la rutina del pueblo.
Sin embargo, el agua del Guanábano no resolvió totalmente el asunto. ¿Razones? Por su estado de impureza, no clasificaba como apta para el consumo humano. Para colmo, irrumpía en compañía de «gente» indeseable: caracolillos, piedrecitas y cuanta materia extraña se encontraba en el camino. De ahí que fueran tan comunes las obstrucciones en las viejas tuberías del poblado y en las válvulas domesticas. 
Pero antes de que todo este vía crucis ocurriera, el llamado Pozo de Valenciano aportaba en Manatí lo suyo en lo referente a la calidad de agua. Les contaré grosso modo su interesante y añeja historia. 
Juan Valenciano, 1950
Allá por los años 20 ó 30 del siglo pasado, Juan Valenciano, un emigrante español nacido en Albacete y aplatanado en Manatí,  horadó en el patio de su casa un pozo de 36 pies de profundidad que devino hecho extraordinario en la comarca. Fue tanta la fama alcanzada por su fertilidad y la calidad de su agua que la Manatí Sugar Company -emporio norteamericano dueño del ingenio por entonces- decidió hacer uno similar en sus cercanías para intentar darle solución al suministro del líquido al poblado. 
Antes de poner manos a la obra, sus directivos contrataron y  trajeron al lugar a varios geólogos para que analizaran el suelo con sus equipos e instrumentos especializados. Los expertos -casi todos sacerdotes estudiosos del tema, procedentes de Camaguey- concluyeron en que el mejor sitio para perforarlo era, justamente, al lado del que había construido el viejo Valenciano. 
Así, en 1942 la citada compañía abrió allí un pozo de más de 40 pies de profundidad. Inicialmente sus constructores pensaron que el nuevo hueco achicaría el viejo. ¡Pero ocurrió al revés! Entonces los operarios barrenaron por abajo, comunicaron entre sí las dos oquedades, el agua tomó en ambas el mismo nivel y... ¡asunto resuelto! 
La compañía asumió la habilitación material del lugar: llevó la electricidad, entregó una turbina, levantó el brocal, construyó una caseta, sembró parras, diseñó una glorieta con enredaderas y bancos, colocó una señalización donde se podía leer POZO DE VALENCIANO 1942... Con la tierra extraída arregló el terraplén que venía del barrio rural de San Pablo y entroncaba con la carretera rumbo a Tunas.
Entrada del Pozo, 1950
Desde entonces, cada día, a las siete de la mañana, el agua del Pozo de Valenciano se persona en los hogares de Manatí a través de la red hidráulica. Lo hace sin apenas presión, pero es la oportunidad que aprovechan las amas de casas para recoger  «agua blanca», como le dicen en tono apologético. Media hora después, el breve chorrito comienza a languidecer hasta esfumarse por completo. Quien falte a la cita matutina con el divino líquido, deberá aguardar hasta el día siguiente para obtenerlo.
El popularísimo Pozo de Valenciano es uno de los sitios más interesantes de nuestro entrañable pueblo. No se puede calcular por cuánto tiempo más estará prestándonos servicios, pues son tan fértiles sus manantiales que ni siquiera las grandes sequías de los últimos años han sido capaces de agotarlos. Pienso que las autoridades  de Manatí deberían ocuparse un poco más de sus instalaciones en cuanto a mantenimiento, cuidado y restauración. Yo creo que hasta se merece que lo declaren Monumento Municipal, sí señor.

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viernes, 20 de enero de 2012

Las 100 zafras del central Delicias

A siete kilómetros de Puerto Padre, bella localidad del litoral norte tunero, una factoría azucarera endulza cada 12 meses la economía territorial: el central Antonio Guiteras, en cuyo centenario currículo –ya comenzó su zafra número 100- figura, entre otros méritos, ser el mayor productor de azúcar de Cuba.
Los ancestros de esta fábrica se asientan en época de la colonia, cuando, luego de talar monte y abrir trochas, el español José Plá Monje y varios de sus socios comenzaron a levantar en predios de la hacienda Santa Bárbara de Viriviví un ingenio que sería el príncipe del sector de la región.
La enciclopedia cubana on line Ecured dice con referencias a aquella etapa: «En los primeros meses de 1860 ya tenían levantado un trapiche de tres masas movidas con máquinas de vapor de la firma Fawcett, Preston and Company. El central se llamaría San Manuel en honor a la señora Doña Manuela Martínez Picavia, esposa de José Plá».
En 1909, Francisco Plá Picabia, hijo y heredero directo del precursor, le vendió el ingenio al consorcio norteamericano San Manuel Sugar Company. Sus directivos movieron parte de la obsoleta maquinaria de la fábrica a un poblado próximo al río Chorrillo para montar allí otra factoría a la que bautizarían con el nombre del lugar: Delicias.
La última zafra del ingenio San Manuel fue en 1912 y produjo 60 mil 599 sacos de azúcar de 325 libras. Según Ernesto Carralero, Historiador de la Ciudad, sus dueños «trasladaron la mayoría de sus equipos para Nuevo Mundo, entre Las Villas y Matanzas. Tres locomotoras fueron enviadas al central Constancia (…). Solo dejaron la más chica, la Panchito, símbolo nostálgico del antiguo central San Manuel».
En 1911, bajo la ascendencia del mayor general Mario García Menocal, comenzó la construcción del central Delicias. El 15 de enero de 1912, la Cuban American Sugar Company le organizó su premier fabril. Esa zafra se extendió por 217 días. Produjo entonces 182 mil 486 sacos de azúcar de 325 libras a partir de 21 millones 495 mil 440 arrobas de caña, con rendimiento industrial de 11,30 % y recobrado de 92,23.
Para la fecha se habían creado varios caseríos de madefra y zinc en las proximidades del ingenio. Se asegura que, al año de fundado, contaba con 119 viviendas. Creció hasta constituir lo que es actualmente un Consejo Popular adscripto al municipio de Puerto Padre.
En ese pueblito nacieron y se criaron personalidades tan relevantes como Teófilo Stevenson, tricampeón olímpico de boxeo; Pablo Armando Fernández, Premio Nacional de Literatura; y el fallecido pianista Emiliano Salvador, una de las figuras cimeras del jazz latino.
UN INGENIO DE RÉCORDS
De los 13 centrales azucareros edificados en Cuba por compañías norteamericanas entre 1898 y 1914, cinco estuvieron en territorio tunero. Uno de ellos fue el ingenio Delicias, considerado en su tiempo, por su avanzada tecnología, entre los más modernos del mundo. Tanto fue así que, en 1914, su novísima planta generadora proveyó por primera vez de luz eléctrica a la ciudad de Puerto Padre.
La zafra correspondiente a 1922 estableció un momento trascendental en el palmarés de este ingenio. En efecto, implantó una marca planetaria de producción: un millón 46 mil 493 sacos de azúcar de 325 libras, equivalentes a 157 mil 55 toneladas métricas del producto. Para conseguir semejante saldo molió 110 millones 431 mil 34 arrobas de caña.
Para entonces ya el emporio norteamericano Chaparra Sugar Company había construido en las cercanías el primer pedraplén de Cuba, una vía sobre el mar de alrededor de 800 metros de longitud que unió con tierra firma al Cayo Juan Claro para embarcar desde sus espigones la producción azucarera de los dos ingenios de la zona.
La prensa de la época asegura que, a la sazón, el central Delicias disponía para sus labores de tres tandem Fulton, con una capacidad de molida de 780 mil arrobas en 24 horas. Sus propietarios, en aras de obtener ganancias, procuraban dotarlo de cuanto adelanto surgía en el mundo.
El año 1952 inscribió en los anales del central Delicias otro saldo célebre: produjo un millón 383 mil 653 sacos (unas 206 mil 856 toneladas), que constituyó también cota absoluta mundial, en 206 días de labor, con un rendimiento industrial de 12,41 puntos. En total, durante las 99 zafras que van desde aquella de 1912 hasta la actual, el central Delicias aportó a la economía 11 millones 841 mil 569 toneladas de azúcar. 
Además de ser el mayor productor del rubro en toda la historia de Cuba, este ingenio ostenta el récord nacional para una contienda, implantado en 1985, con 218 mil 206 toneladas del producto en 155 días de refriega. Tuvo entonces un rendimiento industrial de 13,05 puntos y un aprovechamiento de su capacidad productiva del 88%.
MOVIMIENTO OBRERO
Las luchas por mejoras laborales signaron la etapa prerrevolucionaria del Delicias. En 1918 sus obreros ferroviarios, dirigidos por varios españoles, fueron al paro por 24 horas para exigir el reconocimiento del escalafón, el pago de horas extras y el abono de las dietas.
A juzgar por las pesquisas del licenciado Carralero, el ingenio fue «cuna de luchas obreras contra la patronal. Allí nació en 1924 la Unión de Trabajadores de la Industria Azucarera (UTIA), que aunaba a trabajadores de los centrales Chaparra, Delicias, cayo Juan Claro y sus colonias.
La UTIA devino el primer sindicato nacional del sector y la única delegación presente en el congreso fundacional de la Confederación Nacional Obrera de Cuba, celebrado en 1925. El movimiento obrero de Chaparra y Delicias fue así escuela para otros centrales.
Agrega Carralero Bosch: «El 19 de diciembre de 1933 el central Delicias fue incautado por decisión de Antonio Guiteras, por entonces ministro de Gobernación, Guerra y Marina, del Gobierno de los Cien Días. Una directiva obrera asumió su administración hasta que fue devuelto a la firma extranjera por el gobierno títere de Mendieta, en enero de 1934».
No es de extrañar entonces que, luego de su nacionalización el 30 de junio de 1960, el Delicias fuera rebautizado con el nombre de Antonio Guiteras Holmes, en honor a aquel incansable luchador.
El líder gremial Lázaro Peña visitó Delicias a fines de la década de los años 30. Bajo su égida, se organizó allí en 1938 el movimiento obrero con un nuevo sindicato auténticamente representativo de los trabajadores. También anduvo por sus predios el legendario Jesús Menéndez.
Dice más adelante la propia Ecured: «El 13 de julio de 1941 los obreros del central Delicias se solidarizaron con la URSS al ser agredida por el fascismo alemán. Solicitaron al presidente de la República que se establecieran tratados y se enviara azúcar al país atacado».
VISITANTES ILUSTRES
El 11 de marzo de 1963, el «Guiteras» fue anfitrión por primera vez de un alto dirigente de la Revolución: el Comandante Ernesto Che Guevara, por entonces Ministro de Industrias, quien recorrió su planta de cera. Un año después, visitó varias de sus instalaciones el Comandante Raúl Castro. 
El 7 de junio de 1965 estuvo por allí Fidel, quien cosió el saco que, de forma simbólica, completó los seis millones de toneladas métricas de azúcar producidas en el país en aquella zafra.
Con el tiempo, Fidel realizaría otras visitas al coloso azucarero: el 14 de julio de 1969, cuando pronunció las palabras para iniciar la contienda azucarera de 1970; el 20 de enero de 1978, cuando presidió el acto de inauguración de la terminal de azúcar a granel de Puerto Carúpano; y en mayo de 1997, cuando recorrió sus instalaciones fabriles.
Otra visitante ilustre fue Ángela Davis, la militante comunista, profesora universitaria y luchadora por los derechos civiles de los negros en los Estados Unidos. Ella cortó caña para el central Antonio Guiteras en 1970, cuando Cuba desarrolló la Zafra de los Diez Millones.
La Davis, junto a otros compatriotas suyos, levantó campamento en un rústico albergue, en una colonia no lejos del ingenio. Algunos habitantes de la comarca todavía la recuerdan, con su peinado estilo espendrún, sus grandes aretes y sus breves sus minifaldas.
EL «GUITERAS» HOY
Los tiempos que corren son una prueba de fuego más para los trabajadores de esta fábrica. Ya comenzó a procesar materias prima en su zafra del centenario y se espera que, tal y como ocurrió en la pasada campaña, vuelva a cumplir sus planes productivos. Junto a este rubro, se confía en lo que puedan hacer por allí en materia de derivados, en los que han sido siempre una auténtica potencia.
Delante de mí tengo una montaña de números relacionados con las expectativas del central puertopadrense para esta zafra. Algunos no sé cómo insertarlos para que les interesen a los lectores.  No me preocupa, empero. La gente que nos lee comprende mejor y agradece más un concepto, una frase, una historia o una comparación que una tabla repleta de guarismos y términos especializados.
Una vez leí que un lord inglés utiliza cuatro gramos de azúcar para endulzar la taza de té que bebe invariablemente, acompañada con bizcochos, a las cinco de la tarde. Reconozco mi ineptitud para calcular cuántas generaciones de lores podrían garantizar el aderezo de su infusión con las más de 80 mil toneladas que producirá el «Guiteras» este año. Pero lo que sí sé es que a los cubanos nos endulzará un poco más la existencia.

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viernes, 13 de enero de 2012

El preuniversitario de San Ramón

En 1978 comenzó a construirse en el poblado de San Ramón, a unos pocos kilómetros de la ciudad tunera de Puerto Padre, el primer Instituto Preuniversitario Cañero de Cuba. Su apertura se planificó para el primero de septiembre de 1979, con una matrícula compuesta por alumnos de los municipios de Jesús Menéndez, Puerto Padre y Las Tunas. Pero, al no estar listo para esa fecha, hizo su primer curso escolar (1979-1980) en locales del Instituto Preuniversitario en el Campo 116, conocido también con el nombre de Hortaliza 4, en la periferia de la capital provincial. 
Esta foto -disculpen su deterioro- corresponde a dicha etapa (19 de mayo de 1980), y en ella figuran los estudiantes chaparreros del referido centro, ganadores de la competencia intramural de voleibol.Varios de ellos son hoy destacados profesionales, como el ingeniero Luis Orlando y los doctores Rosa María Shediak y Rolando Velázquez. Vila es mayor de las FAR; son juristas Soraya Suárez y Yamila Marey; y licenciadas en Educación, Mireya Puig y Olguita Batista (fallecida). También aparecen, entre otros alumnos, Maritza, Tony, Sandra, Andrea, Otto, María Elena, Estrella... 
Finalmente, el pre cañero de San Ramón, nombrado oficialmente Rigoberto Batista Chapman, abrió sus puertas docentes el 17 de septiembre de 1980, bajo la dirección  del recordado ingeniero José Musa Simón (fallecido).
Gracias a mi amigo, el MSc. Osvaldo Alleyne, uno de sus profesores fundadores (Educación Física), por facilitarme esta fotografía.

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jueves, 5 de enero de 2012

Música molida

El órgano oriental -esa encantadora y fabulosa fábrica de hacer «música molida»- llegó a Cuba procedente de Francia en 1885. Hizo su debut en Cienfuegos, y, tiempo después, ya estaba extendido por buena parte del país. Se hizo tan popular en las fiestas criollas que hasta cambió su vocación de «solista» para hacerse acompañar de timbal, claves, tumbadora y guayo. Es como una pequeña orquesta, porque reproduce sonidos de otros instrumentos, principalmente de los de viento.
Tuvo participación en nuestras guerras de independencia del siglo XIX, pues, en tiempos de festividades comunitarias, los patriotas cubanos que lucbanan contra el colonialismo español solían trasladar en su interior, de un pueblo a otro, armas, municiones, medicinas y otros pertrechos. El modelo de órgano oriental actual es de madera, con dos maniguetas: una mueve los rollos de cartón que tienen caladas las notas musicales; y la otra acciona el fuelle que proporciona el aire necesario para hacerlo funcionar.
El primer órgano que tuvo  la ciudad de Victoria de Las Tunas data de 1904. Era de cartón y lo trajo un señor de nombre Francisco (Pancho) Rodríguez para ofrecer retretas dominicales. Pero el más popular de todos ha sido el Estrella de Oriente (foto), fundado por el profesor Joaquín Ochoa y Parra en 1925 junto a varios miembros de su familia. Este órgano ha recorrido buena parte del país con excelente nivel de aceptación. Incluso, llegó a tener durante varios lustros un espacio fijo en la emisora provincial Radio Victoria, que abría las transmisiones de la planta.
En la imagen de los años 60 del siglo pasado aparecen, de izquierda a derecha, sus músicos de entonces, algunos ya fallecidos: Antonio Vázquez (La Sigua, claves), el profesor Ochoa, Rubén Meriño (Punto Fijo, guayo), Guillermo Ortiz (El Manzanillero, manigueta), Fernando Gutiérrez (tumbador) y Julio Montero (timbal). También figura, entre Ochoa y Rubén, el popularísimo locutor radial tunero Miguel López Montes.

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