miércoles, 17 de febrero de 2010

Dos sitios fundacionales

EL PRIMER HOSPITAL

Este edificio que se aprecia en la foto es el antiguo hospital de Manatí. Según una escueta nota publicada en el siempre bien recordado bisemanario El Eco de Tunas, se inauguró el 17 de marzo de 1916 con un servicio religioso oficiado por el padre Inocencio Piteira, párroco de la localidad.
La madrina y patrocinadora de esta institución fue la señora Hortensia del Monte de Diez de Ulzurrún, marquesa de San Miguel de Aguayo y esposa del fundador del ingenio azucarero. En honor a la caritativa mujer, uno de los pabellones de ingreso-financiado y gestionado por ella- recibió el nombre de Santa Hortensia.
El hospital se localizaba entonces en las áreas cercanas al antiguo taller del INRA, junto a una bomba de gasolina que aún existe por allí. Algunos indicios suyos, como un pequeño tramo del muro perimetral exterior, han desafiado el paso del tiempo y sobreviven.
Este hospital contó durante muchos años con un equipo médico muy competente, entre quienes figuraban los doctores Moya, Radelat, Canalejos y Ross, así como la comadrona y enfermera de origen lituano Ursula Kurchakova, de grata recordación entre los manatienses de la vieja guardia. Fue demolido en 1967, cuando se construyeron sus nuevas instalaciones en la zona oeste de la localidad.

INAUGURACIÓN DEL CINE

Esta es la fotografía nocturna del cine de Manatí el día de su inauguración oficial, el 9 de noviembre de 1944. Las personas observadoras se habrán percatado de que en la parte inferior de la pared delantera derecha -en la imagen no se ve, desde luego- está grabado en bajorrelieve el número 1942. No se trata del año de su construcción, sino de cuando se le colocó la primera piedra. Ese honor recayó en don Salvador Rionda, a la sazón administrador general de la Manatí Sugar Company, entidad que facilitó un préstamo de casi 14 mil pesos para ejecutar la obra civil.
La fecha de inauguración del cine -que por entonces se llamó Teatro Manatí, y así lo consignan las iniciales en la parte superior del inmueble- es, como ya dije, el 9 de noviembre de 1944. En aquella época las entradas se adquirían en una taquilla rodante que se situaba dentro del portal -no tenía cristales exteriores entonces- poco antes de comenzar el rodaje planificado. Si el filme atraía mucho público, aquel artefacto con ruedas, con su imperturbable taquillera dentro, era zarandeado en todas direcciones -impactos contra las paredes incluidos- por los cinéfilos que se disputaban ser los primeros en comprar la papeleta de entrada.
Recuerdo que las bobinas con sus rollos de películas las transportaba desde la estación de ferrocarril en su bicicleta comercial el negro Marcelino. Las cintas de celuloide se partían frecuentemente durante la proyección, motivo por el cual abundaban las interrupciones con sus correspondientes rechiflas del público. El primer administrador de nuestro cine fue un tal Ambrosio Robles.

0 comentarios:

 
CUBA JUAN © 2010 Realizado por Diseño de Blogs