jueves, 26 de septiembre de 2013

Un siglo de electricidad tunera

Hoy, 26 de septiembre de 2013, se conmemoran 100 años de la irrupción de la electricidad en la ciudad de Las Tunas. Se trata de un acontecimiento importante en la historia de esta comarca, bien llamada Balcón del Oriente Cubano.
El descubrimiento de la electricidad data del año 600 AdC, cuando Tales de Mileto comprobó que el ámbar atraía pequeños objetos al frotarse con un trozo de lana. De entonces acá mucha agua ha corrido. En nuestros tiempos es la energía por excelencia y sus aplicaciones están presentes en muchos sectores, entre ellos la iluminación. 
El primer sistema de alumbrado eléctrico de Cuba tiene casi 120 años. Fue inaugurado en La Habana el 3 de marzo de 1889, y solo iluminaba algunas calles, el Parque de Isabel II y el Paseo de Isabel la Católica desde una planta emplazada en Tallapiedra. 
Las Tunas andaba por entonces en tinieblas. Pero en 1910 se hizo la luz, cuando Rafael Arenas, alcalde del Segundo Barrio, ordenó poner cinco farolas de petróleo en al parque Vicente García a instancias de El Eco de Tunas. 
El primer territorio tunero en disponer de alumbrado eléctrico fue el poblado de Delicias, en 1911. A Victoria de las Tunas llegó el 26 de septiembre de 1913, cuando Francisco Gutiérrez Calderón –emigrante malagueño que había llegado a la ciudad en 1908- instaló la primera planta, que era muy primitiva. Contaba con dos motores movidos a vapor, insuficientes para iluminar una población de 2 ó 3 mil habitantes. La ciudad pasó de la semipenumbra de los faroles de gas a la iluminación incandescente, 
El debut de aquella planta primigenia constituyó todo un suceso, que incluyó voladores, orquestas y la bendición a cargo del padre Piteira, párroco de la iglesia. Debido a su escasa potencia la unidad solo ofertaba fluido hasta la media noche. 
Hacia el año 1938 la ciudad contaba ya con 10 mil habitantes pero no es hasta marzo de 1962 con la nacionalización de dicha planta y contando con 8 mil consumidores que se mejora la mencionada industria por medio de cuatro motores diesel tres de una potencia de 960 kilowatts hora y otro de 600 kilowatts hora para 10 mil 500 consumidores hacia 1963.
El incremento de la carga obligó la sustituirla por dos nuevas unidades montadas sobre vagones de ferrocarril, que fueron trasladados hasta su emplazamiento final por medio de líneas férreas portátiles desplegadas a todo lo largo de la propia calle Frank País. Estas plantas prestaron servicio en la ciudad hasta su conexión definitiva con el Sistema Electroenergético Nacional en marzo de 1970.

 
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