domingo, 18 de noviembre de 2007

A 25 años del tiburón-ballena

A pesar del tiempo transcurrido desde entonces, la noticia conlleva aún al asombro. En efecto, el 19 de abril de 1982, un suceso poco común hizo impacto en las apacibles coordenadas del Puerto de Manatí: la captura en la zona de Palancón de un enorme tiburón-ballena cuyo peso ascendió a... ¡nueve mil 590 libras! Dicen que es el mayor de su tipo de los cobrados en Cuba en cualquier época. Resultó de tales dimensiones que se hizo necesario recurrir a una grúa para izarlo, de lo cual dejó constancia el periódico tunero 26 en la fotografía adjunta a esta reseña.
Tenían sobradas razones para la admiración los atónitos hombres de mar, acostumbrados a pescar con sus avíos bichos de mucho menor rango. El tiburón ballena, realmente, es el mayor pez de los mares, una colosal criatura que llega a alcanzar hasta 20 toneladas de peso y 18 metros de longitud. Su cola puede medir de lado a lado más de dos metros y su descomunal boca tiene capacidad suficiente como para engullirse de una vez a una persona nadando de costado.
Los pescadores lo identifican también por los nombres de damero y pez dama, y aseguran que su carne es exquisita. Afortunadamente, a este gigante marino no le interesan los seres humanos, porque se alimenta solamente de plancton y pequeños peces. Por cierto, no fue extravagante la presencia en nuestras latitudes de tan enorme pez, pues abunda en aguas del Océano Atlántico y se le puede encontrar en zonas costeras, tanto tropicales como templadas.
Este del cual les hablo fue capturado por los pescadores Franklin Roque, Celso Rodríguez y Germán Justo a 20 pies de profundidad y a unos 400 metros de la orilla, luego de enredarse en uno de los aparejos, donde permaneció cautivo 48 horas antes de ser remolcado a tierra por más de 24 kilómetros. Se aferraba con tal frenesí a la vida que sus captores se vieron obligados a realizarle ocho disparos de bala para remitirlo defintivamente al otro mundo.
Las mediciones posteriores certificaron que el ejemplar medía 11 metros de largo, 15,3 pies de diámetro, 5,5 pies de ancho de cabeza y 51 pulgadas de ancho de boca. Además, se le extrajeron cuatro mil 795 libras de excelente carne –suficientes para que el establecimiento pesquero local le diera un significativo impulso a su plan de captura- y su piel fue aprovechada con fines industriales.
Pero el acontecimiento no quedó solamente en la sensacional captura y en la difusión reiterada de la noticia por la mayoría de los medios periodísticos del país. A los pocos días un compositor fue visitado por las musas y le dio vida a una simpática guaracha relacionada con el tema que las emisoras de radio se encargaron de popularizar en el estilo del muy gustado grupo musical Los Caribeños.
En fin, aquel tiburón-ballena de tan extraordinarias dimensiones se hizo célebre en el territorio nacional y todavía, más de un cuarto de siglo después de su singular captura, se le recuerda.

1 comentarios:

Alex dijo...

Oye,Roberto Hernández del Llano esta hablando mucho. Vea el Video..Saludos desde Nueva York Pais Libre.

 
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