jueves, 22 de abril de 2010

Mark Twain In Memoriam

Ayer, 21 de abril de 2010, se cumplieron cien años de la muerte de Mark Twain, seudónimo de Samuel Langhorne Clemens, el gran escritor norteamericano e incansable aventurero que encontró en su existencia la inspiración para  animar con todo tipo de personajes sus obras literarias.
Fue durante mi adolescencia mi autor preferido. Durante  aquella etapa devoré con  voraz apetito cuanto libro publicaron de él  en Cuba, a saber: Las aventuras de Tom Sawyer, Ensayos humorísticos, Huckleberry Finn, Narraciones, Un Yanki de Connecticut en la corte del Rey Arturo, Tom y Huc en dos novelas, El Príncipe y el Mendigo...  Todavía los conservo en mis estantes. Sí, Mark Twain marcó una época lectiva en mi generación.
Su  finísimo humor y su sarcasmo inigualable quedaron reflejados en frases  simpáticas e ingeniosas que han pasado a la historia. Veamos...

ALGUNAS DE SUS FRASES CÉLEBRES

-Al Paraiso lo prefiero por su temperatura y al Infierno por su compañía.
-Dejar de fumar es fácil, yo lo he hecho más de cien veces.
-No existen mujeres feas, sino bellezas raras.
-Prefiero un joven escarabajo a una vieja ave del paraíso.
-Al cumplir los 70 años me he impuesto la siguiente regla de vida: no fumar mientras duermo, no dejar de fumar mientras estoy despierto y no fumar más de un solo tabaco a la vez. 
-El alcohol es malo, pero el agua es aún peor: ¡te mata si no bebes!
-Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar.
-El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir.
-Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa.
-Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda.
-Cuando era más joven podía recordar todo, hubiera sucedido o no.
-Si dices la verdad, no tendrás que acordarte de nada.
-Todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña.
-Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover.
-El cielo se gana por favores. Si fuera por méritos usted se quedaría afuera y su perro entraría.
-Si la verdad es nuestro más preciado tesoro, bien haremos en economizarla.
-Nunca he permitido que la escuela entorpezca mi educación.
-Fue maravilloso descubrir América, pero hubiera sido más maravilloso no encontrarla.
-El público es el único crítico cuya opinión es digna de tenerse en cuenta.

UNA ANÉCDOTA

Mark Twain visitó a su vecino para pedirle prestado un libro.
-Lo lamento -dijo el hombre-, pero no puedo prestarle ninguno. He perdido tantos  libros que decidí que no salga uno más de mi casa. Sin embargo, lo invito a que venga a leerlos en mi biblioteca.
Mark Twain no dijo nada y se sentó a leer un libro.
Días después, el vecino llegó a visitar a Mark Twain para pedirle prestada su cortadora de hierba:
El escritor sonrió amablemente y le dijo:
-Perdóneme, pero he tomado la firme resolución de que ninguno de mis utensilios salga de mi propiedad. Usted puede, si lo desea, venir a servirse de cualquiera de ellos aquí en mi jardín.

OTRA ANÉCDOTA

Mark Twain era un hombre extraordinariamente despistado. En una ocasión en que viajaba en tren, el inspector se le acercó y le pidió el billete. El escritor buscó en los bolsillos, en la cartera, dentro del libro que  leía, por todas partes, y nada, ¡el billete no aparecía! Entretanto el  inspector lo había reconocido. Y le dijo:
-Sé quién es usted, el autor de Las aventuras de Tom Sawyer. No se moleste en buscar el billete, estoy convencido de que lo extravió.
Y Mark Twain le respondió:
- No es por usted por quien lo busco. Necesito encontrarlo para saber dónde me debo bajar, porque no recuerdo dónde voy.

 
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