miércoles, 28 de mayo de 2008

Reliquias de papel

Son tan antiguos que uno teme lastimarlos al emprender un recorrido por sus páginas. El Eco de Tunas, por ejemplo, aún presta servicio a los investigadores, aunque cruje y rezonga cuando el acto lectivo lo convoca. Todos ellos conocen la connotación de su sobrevivencia en tanto alimentan el presente desde el pasado. Sí, los periódicos viejos son en sí mismos la evidencia de que la noticia no es un producto de la posmodernidad. Lo puede confirmar con su existencia Noticiero, editado por acá en 1939. Y El Siglo, que data de fecha tan lejana como 1929.
«En el Museo Provincial Vicente García disponemos de una buena cantidad de periódicos tuneros de otras épocas –apunta Maricela Vázquez Rodríguez, especialista de esa institución cultural-. Me he dado a la tarea de clasificar los publicados en la etapa neocolonil. No tenemos toda la colección, porque se editaron muchos por entonces. Pero conservamos en nuestros anaqueles la mayoría».
Según Maricela, el importante fondo hemerotecario es único en la provincia. Casi todo fue cedido por la señora Catalina Fernández, viuda de Raúl Addine, quien fuera Historiador de la Ciudad. El resto proviene de donaciones de personas que saben cuánto representa para un museo el poseer ejemplares de la prensa escrita de tal naturaleza. Se ha llegado a la conclusión de que en Victoria de Las Tunas existieron durante esa etapa 53 periódicos y revistas.
«Tal vez uno de los periódicos más ilustres de nuestra posesión sea el llamado Ariel, cuyo director fue Manuel Martínez Herrera, también Historiador de la Ciudad –precisa Maricela-. Su valor se potencia cuando conocemos que se editó un solo número. Tenía forma de volante, pues solo estaba impreso por una cara. Pero fue un periódico en todo lo demás. Mire, aquí tiene el ejemplar...»
Y me pone ante mí el exclusivo número de Ariel, longevo y amarillo. Leo en su machón: Boletín Pedagógico Mensual. Tercer domingo de junio. Día 22 de 1930. Trae breves materiales sobre asuntos citadinos diversos, variedad tipográfica y tinta negrísima. Se fue a la quiebra luego de su primera y única salida. A pesar de su efímera existencia, tuvo una buena acogida por la población.
«Otra joya de la lista es el ejemplar del periódico El Hórmigo correspondiente a su segunda etapa –añade la joven museóloga-. ¡Ninguna institución lo tenía en existencia! Este que nos fue donado es el número III y tiene fecha del año 1940, con un epígrafe que expresa: Un nuevo semanario nuevo. También contamos con números de Razón, editado por el poeta y periodista Gilberto Rodríguez».
Reviso un grueso fardo de periódicos que Maricela me trae. «Hojéalos con cuidado», me recomienda. Leo sus nombres: El Liberal, La Democracia, El Imparcial, La Lucha, La Tribuna... Ninguno era realmente liberal, ni demócrata, ni imparcial, ni luchador ni tribuno. Todos despiden un tufillo a politiquería al mejor estilo de San Nicolás del Peladero. Pero retratan a una época.
Maricela anda en trajines de clasificar, catalogar y digitalizar todo el fondo periodístico para que los estudiosos puedan consultarlo cuando lo precisen. «Me encanta este trabajo», admite. Ella tiene en sus manos un tesoro. Ese fondo es parte intrínseca del patrimonio intelectual de la provincia. Los periodistas tuneros lo sabemos.

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sábado, 17 de mayo de 2008

Plaza de cara al sol

De los variados homenajes que el mármol y el lienzo le han consagrado a nuestro José Martí durante más de un siglo, el de la Plaza Martiana de Las Tunas clasifica tal vez como el de mayor originalidad. Se trata no solamente de una obra artística en el sentido pleno de la frase. Constituye, además, una sui géneris compilación de historia escrita de puño y letra por el Astro Rey a partir de la rigurosa cronología del más universal de todos los cubanos.
El Apóstol y el Sol figuran como los grandes animadores de este complejo abierto oficialmente al público el 25 de marzo de 1995, en ocasión del centenario de la firma del Manifiesto de Montecristi. Basta un somero recorrido por la copiosa bibliografía martiana para confirmar allí la recurrencia de la luz. Eso inspiró al laureado y experimentado arquitecto Domingo Alás a diseñar un sitio en el que el itinerario solar va narrando con luces y sombras los hechos biográficos más importantes del Héroe Nacional de Cuba.
Uno de los elementos más interesantes del conjunto es el reloj solar, de 7,20 metros de diámetro, que ofrece la hora con exactitud cada cinco minutos. Su lectura se realiza mediante la ubicación de la sombra del borde superior –llamado gnomo- sobre las escalas del instrumento. También aparecen registradas en su dorada hechura las coordenadas del oriente cubano junto a la ecuación de rectificación para ajustarlo eventualmente a la hora oficial.
Sobre el pavimento de terrazgo de la plaza aparece visiblemente tatuado el calendario solar. Esta suerte de almanaque funciona de acuerdo a los movimientos de la sombra del punto extremo del reloj. La penumbra describe en la superficie una serie de líneas en forma de curvas que se corresponden con 56 fechas martianas de inusitada trascendencia. Hay que apreciar su funcionamiento en vivo para abrir de par en par las compuertas al asombro.
El reflector es el tercer elemento solar de la plaza tunera. Este aparato protagoniza una vez al año un momento de gran emotividad. En efecto, cada 19 de mayo a las dos y media de la tarde –hora aproximada de la muerte del Maestro-, la luz solar que incide sobre su espejo plano, orientado según las coordenadas solares de altura y acimut, se refleja e ilumina el bronceado semblante del busto del Apóstol, obra de la escultora Rita Longa, como si con ello se hiciera realidad su deseo de morir de cara al Sol.
La Plaza acoge, además, una sencilla referencia escultórica en honor al teniente coronel mambí Ángel de la Guardia, quien fuera único testigo de la caída de José Martí en Dos Ríos. Por cosas del azar, Guardia cayó, a su vez, el 28 de agosto de 1897 en un combate por la toma de Las Tunas, precisamente en el sitio donde hoy se levanta este homenaje perpetuo al autor de La Edad de Oro.
En la plaza labora un entusiasta colectivo que se encarga de mostrarles a sus numerosos visitantes todo lo relacionado con su funcionamiento. Millares de personas la visitan cada año y suele ser eficiente anfitriona de numerosas actividades importantes de la provincia, entre ellas actos solemnes, entrega de condecoraciones y ofrendas florales, entre otras. Sus capacitados especialistas atienden también consultas técnicas sobre la vida y la obra de Martí y dictan conferencias especializadas acerca del propio tema.
La Plaza Martiana tunera es el resultado de un profundo estudio histórico, astronómico y arquitectónico. En sus instalaciones se potencia la figura de un hombre de talla inmortal. De su resultado inferimos que la vocación solar del Apóstol no fue un detalle de circunstancia, sino una actitud coherente con su manera de pensar y con cuanto hay de patriotismo en el término claridad.
Tal vez por esa causa los pensamientos de José Martí sobre esos temas no ofrecen dificultades de interpretación. Como este que engalana una de las paredes del sitio histórico que nos ocupa: «Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz.»

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domingo, 11 de mayo de 2008

Receta materna

Busque dos ojos bien dulces y bátalos hasta conseguir una mirada que transpire cariño. ¿Ya? Perfecto. Ahora agénciese una galaxia, procúrese una mariposa, deshoje una margarita… Busque un semblante donde se puedan sazonar sin que pierdan sabor la calma y la tempestad. ¿Ya? Ahora póngale taza y media de ternura, súmele un paquete de sonrisas, añádale una rodaja de suspiros… Busque un corazón sano que sea también vientre y regazo. ¿Ya? Rellénelo de bondad, cúbralo de gratitud, satúrelo de sacrificios… Búsque unas manos tatuadas por el hierro de las cacerolas. Oprímalas con devoción de feligrés. Estrújelas. Contémplelas con pupila agradecida… Haga fuego con el ardor de un abrazo hecho centella. No permita que se apague. Atícelo. Ponga a cocinar a fuego lento esa mixtura olorosa a mimo y a zurra. Revuélvala para que se mezcle bien. Ahora eche pasión, vierta cariño, riegue virtud… Remoje todo de vez en vez con una cucharadita de melancolía. No mucha, que en exceso es dañina. Permita que la llama de un amor sin contrincantes sazone el contenido. Ahora corte en pedacitos pequeños las penas, las angustias, los sufrimientos y las desazones y arrójelas en el latón de los desperdicios… Y haga lo mismo con los malos ratos y con los momentos tristes… Vuelva a la cazuela y eche besos, besos y besos, que los besos jamás empalagan. Y eche abrazos, abrazos abrazos, que los abrazos fijan el calor. Propicie que risas y lágrimas convivan en un mismo aliño. ¡Qué bien huele! Bájelo todo, mande a preparar la mesa y vaya llamando a los comensales. Ya vienen. Autorícelos a comenzar. ¡Buen apetito! Y ahora... ¡todos a comerse a besos a mamá en este segundo domingo de mayo, Día de las Madres!

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viernes, 9 de mayo de 2008

Una joven centenaria

La revista cubana Bohemia -la más antigua de su tipo en el mundo en idioma español- festeja mañana un siglo de vida. Se dice fácil, pero ¿se imaginan qué cantidad de bobinas de papel, rollos fotográficos, tazas de café, temas diversos, estrés de cierre, neuronas exprimidas y una larga cadena de etcéteras tuvo que emplear y sufrir desde que su portada se mostró por primera vez en público, maquillada de tinta, aquel 10 de mayo de 1908? Imposible calcularla. Su dueño y fundador, Miguel Ángel Quevedo, la bautizó así, Bohemia, para que le recordara siempre su refinado gusto por la ópera. De ahí que tradujera al español La Bohème, título de una pieza de Giacomo Puccini, de quien era confeso admirador.
Mi irremediable adicción por las publicaciones periódicas debutó hace alrededor de cuatro décadas en las raídas páginas de un lote de bohemias viejas. Recuerdo que mi padre era suscriptor de la revista y guardaba con celo de coleccionista cada número leído en una repisa sobre el lavadero. Más de una vez estuve a punto de romperme la crisma tratando de alcanzar uno de aquellos ejemplares de la etapa pre-revolucionaria marcados con el feroz hierro de las carcomas y las polillas, pero repletos de materiales audaces e interesantes.
Por entonces solía leerme de una sentada las secciones de mayor renombre, como Firmamento de los deportes, a cargo del irrepetible Eladio Secades. ¡Vaya manera de regodearse allí mi precoz apego por el tema deportivo! También devoraba con avidez no exenta de espanto Dentro del suceso, dos espeluznantes páginas de crónica roja sobre violencia ciudadana y crímenes pasionales. Y frivolidades seudo-artísticas en La farándula pasa, con los dimes, diretes y entretelones de las estrellas de moda redactados por Don Galaor, seudónimo del periodista Germinal Barral.
Tal vez uno de los equipos de más prestigio profesional en Bohemia antes de 1959 fue el de los caricaturistas. Me gustaba especialmente la sección Davidcatura, donde Juan David convertía en arte legítimo la caricatura personal, como la que le hizo a Raúl Roa. Prohías y su segmento de humor negro El hombre siniestro era otro de las buenas ofertas. Por su parte, quienes hacían caricatura política exponían en cada número su talento e imaginación. Lástima que algunos se convirtieran luego en políticos de caricatura al deshonrar sus pinceles más allá de nuestras fronteras geográficas.
Lo que no me gustaba de Bohemia en aquella época eran los llamados «pases» a otras zonas de la revista. Siempre que topaba a pie de texto con un «continúa en la página tal», resultaba que era esa, precisamente, la única página que faltaba en mi ejemplar. Me perdía así pormenores de los magníficos reportajes que rastreaba por todo el país Luis Rolando Cabrera; glosas de actualidad de la popularísima sección En Cuba, con sus sagaces reporteros Enrique de la Osa y Carlos Lechuga; o lúcidas opiniones de los polemistas y colaboradores de la época, algunos de los cuales, por cierto, empacaron a toda prisa su equipaje y orientaron su brújula ideológica hacia el norte cuando triunfó la Revolución.
Después fueron pasando por mis manos cientos de ediciones de Bohemia. Me las traía cada semana mi tío Luis, compradas indefectiblemente en el estanquillo manatiense del negro Chiquito, frente al parque municipal. Y entonces me tocó almacenarlas en una barbacoa que habilité dentro de un cuartito para tarecos. A veces entraba allí por un minuto en busca de cualquier cosa. Pero, si por azar una revista caía en mi campo visual, olvidaba la diligencia y me ponía a leer. Lo mismo le ocurría a mi madre, también idólatra de Bohemia. Solo que ella, tan buena, despotricaba de vez en vez de la revista, acusándola de ser la culpable de mi sempiterna corisa.
En Bohemia me convertí en fans de la sección Correspondencia, que escribía inicialmente Francisco Pita Rodríguez (Pacopé). El segmento era un auténtico reservorio de conocimientos y de cultura general. Con sus materiales conformé pacientemente mi primer «Internet»: varias cajas de zapatos llenas de recortes clasificados por temas que todavía conservo, a pesar de tener acceso desde hace algunos años a la red de redes. ¡Ni se sabe cuántas veces me sacaron de apuros editoriales aquellos sueltos periodísticos!
Unas páginas después –leyendo Bohemia al derecho, no al revés, como lo hacía y lo hace aún mucha gente-, figuraba la sección En Pocas Palabras, a cargo de Mongo P. Allí me zampaba los suculentos Brochazos costumbristas (luego Pinceladas) del propio Mongo y las deliciosas misceláneas de Blanch y de Évora. Luego me autoflagelaba con los crucigramas de Enrique Cantera, admiraba las sensuales líneas de las Criollitas de Wilson, iba a las curiosidades de cine de Rodolfo Santovenia y, por último, aprendía gramática, estilo y ortografía con los Gazapos de José Zacarías Tallet.
Hace un tiempo –y con dolor- regalé a un amigo una maleta atestada de bohemias viejas. Tuve que hacerlo porque desde que nacieron mis dos niñas en mi apartamento ya solo cabe lo imprescindible. Además, una de ellas es alérgica al polvo, y la maleta –empolvada por dentro y por fuera- estaba «guardada» justamente debajo de su cuna. Antes de entregar aquel tesoro me fui al balcón y lo revisé por última vez. Vi de nuevo las secciones ¡Arriba, corazones!, de Guido García Inclán, En Zafarrancho, de Mario Kuchilán, Hechos y Comentarios, de Fulvio Fuentes... Y artículos de Jorge Mañach, de Carlos Rafael Rodríguez, de Paco Ichaso, de Juan Marinello, de Loló de la Torriente... Sí, en Bohemia escribieron las mejores plumas de Cuba.
Le dije a mi eufórico amigo: «Llévatelas antes de que me arrepienta». Y él, ni corto ni perezoso, se evaporó con el paquete. Sin embargo, pronto repondré tan sensible pérdida, porque -¡hombre afortunado!- recibo Bohemia todas las semanas, algo de lo que no pueden blasonar todos los cubanos. Con esta joven centenaria sigo del brazo como la primera vez, recordando siempre lo que dijo de ella Jorge Quintana, al hablar de sus orígenes en ocasión de su 45 aniversario: «...una revista que no solo es orgullo de Cuba sino también orgullo del continente americano».

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domingo, 20 de abril de 2008

El Escudo y el Himno de Las Tunas

Todas las ciudades del planeta cuentan con su escudo. Es la divisa que las identifica, y en su diseño se incluyen, simbólicamente, los principales hechos que les han dado lustre y relieve. El escudo es como la carta de presentación citadina para mostrar a sus visitantes de circunstancias.
La ciudad de Las Tunas tiene con su propio escudo. Es una pintura al óleo sobre tela, polícroma y enmarcada en madera y metal repujado. Su diseño fue obra de Mery Cruz Medina, quien ganó en 1937 un concurso convocado con ese fin por la municipalidad. Desde el 9 de enero de 1939 es el escudo oficial de la capital de esta oriental provincia cubana.
Nuestro escudo consta de cuatro cuarteles o departamentos, los cuales pueden describirse de la siguiente manera:
En la parte superior izquierda aparece la figura de un insecto volador muy conocido por su laboriosidad: la abeja, la cual simboliza el trabajo y la vocación activa que han caracterizado siempre al pueblo tunero. Esta área es de tonalidad azul, como el mar que nos circunda, el cielo que nos protege y tres franjas de nuestra Bandera Nacional a la que tanto han cantado los poetas.
En la parte superior derecha está la imagen de una llave, que representa la posición geográfica que ocupa Las Tunas en el mapa geográfico cubano, entre el legendario Camagüey y el indómito Oriente. El cuartel tiene fondo rojo, como el triángulo de la enseña patria, en recordación a la sangre derramada por los mejores hijos de esta tierra en sus cruentas luchas por la libertad.
La parte inferior izquierda recoge la imagen de una ceiba, el árbol que cobijó a nuestros guerreros del siglo XIX y alrededor del cual se fundó la ciudad. Este símbolo de la flora autóctona se encuentra insertado dentro de un contexto de tonalidades verdes, tan recurrente en el panorama rural del territorio.
En la parte inferior derecha aparecen las ruinas del cuartel de las 28 columnas, antiguo bastión militar del colonialismo español en la ciudad, hoy escuela elemental. Simboliza la derrota de las huestes ibéricas en la zona. También figura la imagen de una mujer, cuya participación en nuestras luchas es reconocida por la historiografía. Además, una hoguera, símbolo de las veces que fue quemada la ciudad en holocausto a la libertad. La planta llamada tuna es una sugerencia acerca de por qué se llama así esta comarca.
Al pie del escudo, con la misma vigencia de cuando fue concebida, aparece una leyenda, que es un fragmento de la frase dicha por el Mayor General Vicente García González el 26 de septiembre de 1976, cuando, al incendiar la ciudad, dijo: «Tunas, con dolor en mi alma te prendo candela, pero prefiero verte quemada antes que esclava.» De ahí la divisa del escudo: quemada antes que esclava.
EL HIMNO DE LAS TUNAS
La ciudad también tiene su Himno. Por cierto, Las Tunas se vanagloria de poseer una exuberante y añeja tradición musical. Algunas agrupaciones locales han trascendido los límites geográficos para imponerse en exigentes escenarios habaneros.
El Himno tunero fue compuesto por el laureado compositor José Antonio Miranda Torres (Las Tunas, 1957), un médico devenido autor por obra y gracia del dios Orfeo, quien tiene en su haber importantes resultados, como los del Concurso de Música Popular Adolfo Guzmán, festivales infantiles Cantándole al Sol y la OTI, entre otros.
A continuación transcribo la letra de esta pieza compuesta por Tony especialmente para la ciudad que tiene ya 211 años de fundada.

HIMNO DE LA CIUDAD DE LAS TUNAS

Autor: José A. Miranda.

TUNAS,
Tus hijos se forjan en la llama
Que simboliza un pueblo que prefiere
Arder dos veces todo lo que quiere

Antes que opriman lo que más ama.

Tus mujeres flores de Virama
que guardan la ternura de Guarina
Pero su cabeza nunca inclinan
Cuando el ejemplo de Mercedes lo reclama.

Del Cornito fuiste al universo
Cuando el alma del bardo se inspiró
Para inmortalizarte con sus versos
Que a esta tierra de ensueños le cantó.

Del mambí trazaste tu camino
Que si de nuevo tienes que elegir
Por tu ciudad, tus hijos , su destino
Quemada antes que esclava preferir
Quemada antes que esclava preferir.

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miércoles, 16 de abril de 2008

El pozo de Las Margaritas

El cubano auténtico es jaranero por propia naturaleza. En materia de bromas no es común que encuentre competidores. Desde los alcanforados tiempos de Maricastaña le dio por «ensañarse» jocosamente con los gallegos: que si trajeron la alpargata, que si les gusta quemar petróleo, que sin inventaron la morcilla… ¡Ahh, grandísimo y sempiterno guasón criollo! Hasta el gustado teatro vernáculo nacional tiene el tema entre sus platos fuertes a la hora de las puestas en escena. ¡Genio y figura!
Bufonada y picardía a un lado, ¿alguien se atreve a cuestionar que a los queridos hijos de Galicia nosotros tenemos que agradecerles una estiva de favores? Los vecinos de la comarca manatiense de Las Margaritas, situada al norte de Las Tunas, por ejemplo, veneran todavía la asombrosa fertilidad y la exquisitez del agua de un enorme pozo abierto allí hace más de 90 años por un grupo de emigrantes gaitos radicados por entonces en la zona.
Según los lugareños de mayor edad, el popular pozo se construyó a instancias de la compañía de ferrocarriles del antiguo ingenio Manatí para que sirviera de aguada a la locomotoras de vapor que tiraban materia prima para la desaparecida factoría azucarera. Toda la obra se hizo a pico y pala, sin emplear máquinas herramientas, y funcionaba con un sistema de calderas activado con leña. Con los años, desde luego, se le incorporaron turbinas eléctricas.
El pozo –en realidad son tres orificios consecutivos de tres metros de diámetro cada uno- tiene unos 45 pies de profundidad. Le suministra agua no solo al poblado de referencias, sino también a varias cooperativa agrícolas cercanas. Durante mucho tiempo los vagones cisternas se cargaron allí para llevar el divino líquido hasta el Puerto de Manatí, distante casi 30 kilómetros. Incluso, cuando la última sequía, resolvió emergencias del hospital «Ernesto Guevara», enclavado en la capital de la provincia. Ahhh, y siempre ha mantenido repletos sus tanques elevados de gran capacidad.
La gente suele decir, en broma y en serio, que por debajo de Las Margaritas corre, seguramente, todo un océano de agua dulce. ¿De qué otra manera explicar tamaña abundancia acuosa? Al pozo llegan los vagones cisternas, y cargan. Llegan las pipas, y cargan. Llegan los vecinos, los caminantes, los agricultores, los cooperativistas, los estudiantes… ¡y cargan! Y eso todos los días, todos los meses, todos los años… Nadie recuerda que se haya achicado alguna vez. Ni siquiera en las sequías de mayor rigor e intensidad.
El pozo de Las Margaritas, situado en un pequeño asentamiento rural con apenas un millar de habitantes, es célebre en la provincia de Las Tunas porque siempre ha tenido agua disponible para los sedientos. Se trata de una pieza patrimonial que representa per se la congénita vocación del hombre por superar las dificultades que suele interponerle en el camino la propia Madre Naturaleza.

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viernes, 11 de abril de 2008

Sofía y Beatriz, mis princesas









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sábado, 5 de abril de 2008

Curioso y desconcertante béisbol...

En mi frecuente navegación por Internet, suelo tirar anclas en un puerto cubano que me garantiza siempre información completa y actualizada sobre nuestro deporte nacional: la página web de la COCO, esa emblemática emisora habanera cuya devoción por el béisbol la ha convertido en una suerte de enciclopedia criolla de la especialidad.
Comoquiera que la pelota ocupa por estos días un importante lugar en la agenda de mi país, deseo compartir con los ciberlectores estas curiosidades beisboleras que Yasel Porto, joven y entusiasta editor del referido sitio digital, ha compilado pacientemente para beneplácito público. Veamos:
En 47 series nacionales, jamás participaron tantos hermanos como los matanceros Sánchez, nombrados Fernando, Wilfredo, Armando, Arturo y Felipe... Javier Méndez (Industriales) es el único jugador que en su último año en activo implantó marca para una temporada: 92 carreras impulsadas en la campaña 2002-03... Fausto Álvarez y su primogénito de igual nombre, ambos santiagueros, fueron el primer caso de padre-hijo en jugar en los clásicos cubanos... Hay también casos de abuelo-padre-hijo, como Cecilio-Roberto-Israel Soto; Erol-Iván-Lisván Correa; y Raúl-Raúl-Raúl González, que jugaron en varias novenas... La única vez que han coincidido en el equipo CUBA tres peloteros con el mismo apellido sin ser familias entre sí -Tony, Urbano y Mario González- fue en el Campeonato Mundial de 1961, celebrado en Costa Rica...
Los únicos pitchers ambidextros han sido Rafael Castillo (Holguín), Frank Nodarse (Metros) y Leovel Cardoso (Cienfuegos)... La mayor estatura hasta hoy pertenece a Ángel O. Arguelles (Metros-2007) con 1,98 metros... En edad nadie supera a Lázaro de la Torre, quien jugo en cuatro décadas diferentes (70, 80, 90 y 00) y en el 2004-05 estuvo con los Metros con 47 años... Omar Linares (PR), Julio Quiala (Mineros) y Dayán Viciedo (VC) fueron los debutantes más jóvenes, con 15 años de edad... Bragim Aseff (Orientales) participó indistintamente en las series como cargabates, jugador, asistente y director... Adriano Itto (Brasil) fue el primer árbitro extranjero en actuar en un clásico, en el 2006-07... En la propia temporada, la capitalina Janet Moreno fue la primera mujer en esa función...
Industriales ha sido el único equipo cubano en incluir atletas suyos en los tres jardines en Juegos Olímpicos: Urgellés, Tabares y Yasser... Pinar del Río es el que más lejos ha quedado del primer lugar en una serie: a 61 juegos del Habana en 1968... Santiago de Cuba figura hasta hoy como el conjunto con más victorias y menos derrotas en un play off (11-0 en 1999-2000)... El play off Industriales-Isla de la Juventud de 1999 se inscribe hasta la actualidad como el único en el que no se conectaron cuadrangulares... El estadio Latinoamericano fue anfitrión de dos finales sin la presencia de un equipo de la capital (1972 Mineros-Azucareros y 1978 Pinar del Río-Las Villas)... Villa Clara es el único seleccionado cubano que ha tomado parte en cinco finales de manera consecutiva (1993-97)...
Solo Antonio Pacheco consiguió integrar el equipo CUBA en todas las categorías: cadete, infantil, juvenil y mayores... Rafael Orlando Acebey (VC) realizó hasta hoy el único triple play sin asistencia en series nacionales (1998, vs Industriales)... Inocente Miranda (Azucareros) ostenta el récord de no haber realizado acciones defensivas en primera base en un juego de nueve entradas el 21 de febrero de 1965... El lanzador camagüeyano Juan Pérez Pérez tiene una exclusiva: ganó juegos por no hit no run en tres campeonatos consecutivos (1973, 74 y 75)... El industrialista Enrique Díaz es el pelotero que más ha encabezado un mismo departamento: 11 veces las bases robadas... Manuel Hurtado (Habana) conserva el récord de más ponches sucesivos: 10, frente al equipo Matanzas, el 11 de enero de 70...
Industriales es el único que ha presentado una alineación íntegra de bateadores zurdos en un juego (2002-03: Regueira (C), Scull (1B), Navarro (2B), Abdel (SS), Kendry (3B), Limonta (RF), Yasser Gómez (LF), Y. Otamendi (CF) y Javier Méndez (BD)... Isla de la Juventud despidió el bate de aluminio (vs Pinar del Río), y recibió por segunda vez al de madera (vs Industriales)... Amado Zamora posee la marca de más campeonato de bateo sin hacer el equipo CUBA (1981, 1985-Selectiva, 1986-Selectiva y 1995)... El capitalino Jockel Gil y el pinero Geovanni Alemán son los únicos peloteros que en una serie nacional jugaron todas las posiciones, incluyendo la de lanzador...
A pesar de la convivencia y del apasionamiento, nuestro béisbol jamás dejará de sorprendernos.

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martes, 1 de abril de 2008

Ayer y hoy de nuestras calles

Los seres humanos hacemos entrada en el mundo con nombres elegidos por nuestros parientes más próximos. Luego los llevamos durante toda una vida y solo en ocasiones algún inconforme decide cambiar el suyo para siempre.
No ocurre igual con las calles y sus denominaciones. Una avenida pudo haber tenido ayer una identificación, ostentar hoy otra y exhibir mañana una tercera. Es que ellas, como las personas, tampoco eligieron sus nombres.
Hace casi 160 años, Las Tunas fue declarada Ciudad por las autoridades coloniales españolas. En 1868, cuando estalló la Guerra Grande, contaba con 15 vías urbanizadas, cuyas identificaciones tenían que ver con la nobleza ibérica de la época o con algunos de sus protagonistas. Ninguna conserva hoy su identificación original, pues a partir de 1902 fueron rebautizadas con nombres de patriotas cubanos o con fechas memorables de la historia nacional.
Por entonces, la céntrica Avenida Vicente García se llamaba Isabel II, y Cristina la también populosa Francisco Vega. Otra conocida, la Lico Cruz, se denominaba María Luisa, mientras que la Martí estaba inscripta en el Ayuntamiento con el nombre de Carlos Conus. El tránsito vehicular y peatonal no era ni la sombra del actual.
La lista se extiende a las actuales calles Colón, Joaquín de Agüero, Heredia, Maceo, Villamar y 24 de Febrero, que en 1868 tenían en sus esquinas los rótulos de Avenida de los Peces, Peguero, Cruz Verde, Canoa, Obrapía y Campana, respectivamente.
La Francisco Varona se llamaba Bayamo; la Julián Santana, O´Donell; la Lorenzo Ortiz, Infanta; y la Ramón Ortuño, Pinillos. Algunas tuvieron más de un nombre. Como la Lucas Ortiz, que, antes de recibir ese bautizo en 1931, se llamó Príncipe en 1868, Bomberos en 1869, Moratín en 1884 y Becerra en 1905.
En la ciudad tenemos otro caso: la calle Colón, llamada así desde su origen en la zona de La Martilla hasta su homóloga Francisco Varona. De ahí a Gonzalo de Quesada se nombra Ángel Guardia, y de allí hasta la línea de ferrocarril, Avenida Frank País. En lo adelante, y hasta la salida hacia la norteña ciudad de Puerto Padre, se le conoce por Avenida Camilo Cienfuegos.
También contamos con una cuadra con nombres diferentes en cada acera. Está ubicada en la llamada Placita de los Recuerdos, en el reparto México. Aquí convergen en forma de cuchilla las calles Joaquín de Agüero y Nicolás Heredia. Ambas siguen la misma vía con igual identidad hasta la Feria Agropecuaria, por lo que muchos vecinos viven en la misma cuadra, pero no en la misma calle.
En materia de longitud, la calla más corta de la ciudad es la Custodio Orive, que pasa por un costado del parque Maceo, frente a la sede tunera de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y tiene apenas cien metros. La de mayor extensión, la Avenida Vicente García, que recorre de un extremo a otro el perímetro citadino y comparte pavimento durante un tramo con la Carretera Central
En fin, unas por cambiar de nombres más de una vez, otras por llevar varios al mismo tiempo y hasta alguna con más de una denominación histórica, nuestras calles son símbolos legítimos que debemos cuidar para las generaciones que nos sucedan.

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