viernes, 22 de febrero de 2008

Cubano jugando dominó

Caballeros, ¡quién supiera jugar dominó! Porque lo que soy yo... A ver, ¿qué ficha pongo ahora, díganme? Por mi madrecita que no sé. Y si perdemos esta data se va a armar la grande. A mí nada más se me ocurre hacer pareja con este tipo que parece un doble nueve ahorcado. No, y los sapos aquí detrás, con sus malos ojos encima de mí. ¡Quién supiera jugar dominó, cará!
Déjame ponerle coco al tablero. A ver, a ver, hummmmm..., así que el duque por esta cabeza... Si le cuelo el tríquiti por aquí, quien te dije mete un cinqueño por allá y levanta al mío al segurete. No, entonces ni pensarlo. El hombrín puede creer que me estoy cogiendo la data. Y el mano es él. Desmaya, desmaya ahora mismo esa jugada y busca otra, sabihondo.
Oye, ¡pero qué malo está estooo! Y lo que tengo para aguantar al de arriba es piltrafa. ¿Quién sería el jodedor que dio agua? Bueno, olvídalo y ponte para el juego. ¡Uff...! Estoy sudando frío. Así que cuartel por aquí y unión de reyes por allá en la tercera vuelta... ¿Y el tres-uno dónde estará? Lo dejo entrar y nos acribillan.
Si por lo menos Bernal estuviera cerca le haría una seña. ¡Ese le sabe un mundo al dominó! Pero lo que soy yo... Me senté por embullo y mira ahora el embarque. Bueno... Así que cuatromilpas... No, mejor doy la puya... Chico, ¿tú estás loco? Con las dos fichas te matan. Aplica la lógica y saca cuentas. ¿Qué juego, señores?
Concéntrate: cuatribilín y sexteto... Ya está, ¡la tengo! Meto un blanquizal por esta punta y después... ¿Pero compadre, tú eres bobo o bailas con la discoteca de Radio Reloj? ¿No estás viendo que la blanca es fresca? ¿O es que no sabes jugar con la mesa? Si metes la pelá te embromas y pasan al tuyo. Piensa, piensa aunque te digan Capablanca...
Hummmmm..., sí, entonces debo ir con el unicornio por allá para que le vayan fácil al mío por acá. Aunque, para ser franco, no sé, no sé... Oye, Bernal viene todos los días al dominó y hoy no llega... Yo lo que no quiero es lucir mal, ¿saben, queridos sapos? Voy con la mía. Esta ficha es dura dura dura... Lo malo es que el de abajo se me agache. Sí se encueva no hay quién lo saque...
También podría doblarme por aquella cabeza o botar esta gorda que me molesta. No siempre es una mala jugada. ¡A veces salva! Déjame analizar... Va y me pongo dichoso y hasta consigo yo solito un reculillo con una capicúa. Anjá, eso es, hummmmmm... No, no, no y mil veces no... ¡Te hacen puré de talco, mi hermano! Tienes que repetir para apretar al contrario...
¡Qué cosa! Y Bernal que no llega... ¿Dónde estará metido? Vaya, lo único que faltaba: me está doliendo la cabeza. Es la pensadera, ¿saben? Entre el trío, la duquesa y dositeo me van a desquiciar. ¡Ya voy, ya voy, ya voy, no me agiten! Lo que tienen que hacer es callarse la boca, eso sí, que el dominó lo inventó un mudo...
Ah, pero, ¡lo mío sí es suerte! Por ahí viene Bernal. ¡Apúrate, hombre! Mi amigo Bernal, mi hermano Bernal, el tipo que levanta un juego con cualquier ficha... Oye, Bernal, ven acá, termíname esta datica, compadre. Acabo de recordar que no he buscado el pan y me pueden cerrar la tienda. Ven, siéntate y dale un recital a este par de muertos que tengo de contrarios. Te toca ahora, así que pon la buena. Este partido tú lo ganas con la zurda, sabelotodo. Y, además, te lo dejo arrina. ¡Pero vamos, Bernal, acaba de sentarte, hombre...!

 
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