miércoles, 20 de agosto de 2008

Quince años después

Mis condiscípulos de la carrera de Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Oriente y yo cumplimos por estos días 15 años de graduados. Iniciamos la especialidad en el curso 1988-89, en la alta casa de estudios de la ciudad de Santiago de Cuba, y vencimos su programa docente en 1993. ¡Vaya etapa bonita aquella!
Llegamos a formar una suerte de familia bien llevada en el campus estudiantil situado en lo alto de la loma de Quinteros. A sus instalaciones se accedía por una escalinata de concreto de 101 peldaños, casi todos gastados por los sube y baja de tanta suela joven a cualquier hora del día o de la noche.
El quinquenio se nos esfumó sin apenas percatarnos. Primero en las aulas a las que llamaban polleras, por su parecido con las naves avícolas de la época. Luego, en el edificio de la Facultad de Artes y Letras. Por último, en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas. Recuerdo con particular nostalgia aquellas jornadas virtuosas y difíciles. Debutaba a la sazón el Período Especial. Sin embargo, enfrentamos dignamente las limitaciones alimentarias y las dificultades con el transporte. Y vencimos la carrera.
No me será fácil olvidar -tampoco lo quiero- las tertulias con Carlos Pérez y Michael Hernández para hablar de literatura o del último libro leído, sentados los tres en el borde de cualquier litera. O las alegres veladas etílicas en torno a un plebeyo litro de alcoholite comprado a precio de oro en el cuasi marginal barrio próximo a la Universidad. O el jocosamente llamado por nosotros Festival de la Papa, en el que freíamos en fogones eléctricos criollos cuanta vianda apareciera. O las madrugadas que, en períodos de exámenes, los finalistas incorregibles empleábamos para repasar contenidos docentes que no habiamos mirado durante todo un semestre lectivo....
¿Y qué decir de mis profesores? Rafael Fonseca, con su cultura enciclopédica, capaz de disertar sobre lo humano y lo divino; Hebert Pérez y sus desprejuiciadas clases de Historia de los Estados Unidos; Omar Álvarez, por cuya benigna influencia devoré obras maestras de la literatura latinoamericana que antes no me habían seducido; Josefina Jardínez, toda una autoridad en Gramática y en Redacción y Composición... Y también Jesús Figueroa, Yamilé Haber, Sonia Rodríguez, Gabriel Navarrete, Pilar Repilado, Deysy Cué... Y aquel Lino, bibliotecario como no he conocido otro, experto en sugerirte y explicarte para la temática más difícil el libro ideal.
Han transcurrido 15 años de nuestro egreso con el pergamino de licenciados en Periodismo bajo el brazo. Mis compañeros de graduación andan por el derrotero que cada cual escogió, dentro o fuera de Cuba. A algunos -los menos- jamás los he vuelto a ver, y ahí figuran los africanos y latinoamericanos con quienes compartí pupitres. Con otros -los más- tengo fluida comunicación, y ahí están los de antes, ahora y siempre. Todos -no tengo dudas- consideramos trascendental e irrepetible tan grata etapa de nuestra existencia.
La fotografía que ilustra esta nota -cuyo original conservo con especial cariño- fue tomada en la propia mañana del acto de egreso por el angolano Norberto Joao Lucas Carlos, quien también recibió aquel día su título de periodista, en un área exterior del por entonces novísimo Teatro Heredia. Las muchachas son, de izquierda a derecha, Iris Hernández (mi esposa), Marel González y Liuba Martínez. Detrás, en el mismo orden, estoy yo, mi amigo y hermano Armando Tejeda (fallecido), Carlos Remedios e Isaías Campos.

3 comentarios:

goooooood girl dijo...

Very fine......

Carlos M. Perez dijo...

Con los tiempos que vivo o vivimos, casi olvido la quinceañera (como dicen los mexicanos) de nuestra graduación. Pero vale la pena que un amigo tan memorioso la recuerde para y por todos nosotros. En verdad fueron tiempos especiales -no precisamente por el período que nos malogró tantos planes. Los condiscípulos ya fueron recordados en esta crónica que me llena de emoción y vivencias pasadas, pero quiero tomarme el derecho de rememorar a algunos profesores, no todos, que marcaron mi intelecto: Osmar Alvarez (Literatura latinoamericana), Yamile Habert (Periodismo), Hebert Perez (Historia de los Estados Unidos), Sonia (Gramática), Daysi Cue (Literatura general)... Tambien quiero hacer mi pequeño homenaje a Armando Tejeda, a quien no volví a ver despues de terminada la carrera, pero cuya muerte me impactó profundamente. Y, aclaración, no aparezco en la foto porque no pude ir a recibir el título al teatro Heredia, no olvidemos lo ya dicho acerca del p.e. y los problemas de transporte, conjugación perfecta para que tuviese que regresar a mi casa frustrado luego de un día entero intentando llegar a Santiago de Cuba, como si la provincia de Granma estuviese tan lejana de aquella.
En fin, Juan, muchas gracias. Un abrazo para ti, Iris (La Jabada de Pilón), Sofía, Beatriz y los amigos de la universidad.

(Kansas City, MO)

(Perdón por las tildes ausentes de las "e", problemas de tecnología)

Joaquín Estrada-Montalván dijo...

Juan

tus comentarios y la foto me traen muy buenos recuerdos de la epoca quinteriana, ...

saludos

 
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