
Todos los años, cuando está por llegar el día 23 de abril, Día Mundial del Idioma Español, un sitio madrileño en
Internet llamado
Escuela de Escritores realiza una encuesta entre cibernautas de todo el mundo en torno a la siguiente pregunta: «¿
Cuál es la palabra más bella del idioma español?» Solo les establece un requisito
sine qua non: en las respuestas no se aceptan nombres propios ni palabras que no estén reconocidas por el
Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.
El portal recibió respuestas de más de 41 mil personas de alrededor de 50 países de los cinco continentes, quienes votaron por 7100 términos diferentes. ¿Y saben qué palabra se llevó los máximos honores? Pues
amor, con 3364 votos, seguida de
libertad, paz, vida, azahar, esperanza, madre, mamá, amistad, libélula, amanecer, alegría, felicidad, armonía, albahaca, susurro, sonrisa, agua, azul, luz, mar, solidaridad, pasión, mandarina y abrazo.
Según los organizadores de tan singular concurso, todo parece indicar que los participantes votaron por aquellas palabras españolas cuyas fonéticas las hacen agradables al oído, pero que, sobre todo, llevan intrínsecos nociones y conceptos fundamentales en las expectativas de los seres humanos. Basta repasar las 25 premiadas para confirmar que, en efecto, suenen bien... ¡y se les interpreta mejor!
«Todos creemos, junto con Jorge Luis Borges, que en la palabra
Nilo fluye el
Nilo, y por lo mismo pensamos que en la palabra
amor viven todos y cada uno de los amores pasados, presentes o futuros. Si perdiéramos la palabra
amor, perderíamos la posibilidad de sentirlo. Y lo mismo sucede con las otras tres que le siguen: l
ibertad, vida y paz. No debe parecernos falta de imaginación que la gente las haya preferido a otras: las tres expresan realidades esenciales, son 'el nombre exacto de las cosas', la cosa misma», opina en el diario
El País Andrés Trapiello, autor del libro
El arca de las palabras.
En fin, amigos, hoy 23 de abril es el Día Mundial del Idioma Español, esa lengua que tanta gloria le ha dado a nuestra cultura en todas las manifestaciones. Sus hablantes tenemos el deber de estar atentos para vigilar por la integridad de los patrones que le dan vida, cultivarlo con el buen gusto y salvarlo a ultranza de quienes intentan contaminar su uso cotidiano con la chabacanería.
En el mundo de hoy se hablan aproximadamente cinco mil idiomas y dialectos. A todos los hispanohablantes nos corresponde velar por el nuestro y por su pureza, para entregárselo entero y vital a las generaciones que nos sucedan. Miguel de Unamuno, el gran escritor español, lo dijo con elegancia y tino: «La sangre de mi espíritu es mi lengua, y mi patria es allí donde resuene soberano su verbo, que no amengua su voz por mucho que ambos mundos llene».
CURIOSIDADES DEL IDIOMA ESPAÑOL Entre los matices que distinguen a la lengua española figuran en un sitio relevante las curiosidades. A riesgo de ser tildado de chovinista, sospecho que ninguno otro registro idiomático exhibe tantas. Pongo de muestra un caso de acentuación. Se trata de una oración en la cual todas sus palabras -nueve en total- llevan acento ortográfico, es decir, tilde. Ahí les va: «
Tomás pidió públicamente perdón, disculpándose después muchísimo más íntimamente». Sí, es a lo mejor una construcción forzada, pero no deja de ser interesante.
Y disfruten este rosario de curiosas e insólitas singularidades: La palabra
oía tiene tres sílabas en tres letras. En el vocablo
aristocrático, cada letra aparece exactamente dos veces. El término
arte es masculino en singular y femenino en plural. En la palabra
barrabrava, una letra aparece una sola vez, otra aparece dos veces, otra tres veces y la cuartas cuatro veces. En el término
centrifugados todas las letras son diferentes y ninguna se repite. El vocablo
cinco tiene a su vez cinco letras, coincidencia que no se registra en ningún otro número. El término
corrección tiene dos letras dobles...
Y este otro recital: Las palabras
ecuatorianos y
aeronáuticos poseen las mismas letras, pero en diferente orden. Con 23 letras, se ha establecido que la palabra
electroencefalografista es la más extensa de todas las aprobadas por la Real Academia Española de la Lengua. El término
estuve contiene cuatro letras consecutivas por orden alfabético:
stuv. Con nueve letras,
menstrual es el vocablo más largo con solo dos sílabas.
Mil es el único número que no tiene ni
o ni
e. La palabra
pedigüeñería tiene los cuatro firuletes que un término puede tener en nuestro idioma: la virgulilla de la
ñ, la diéresis sobre la
ü, la tilde del acento y el punto sobre la
i. El vocablo
reconocer se lee lo mismo de izquierda a derecha que viceversa. La palabra
euforia contiene las cinco vocales y solamente dos consonantes...
¡Qué bello idioma el nuestro!