jueves, 31 de enero de 2008

Acuse de recibo

Mi fraterna amiga peruana Edda González, con quien trabé amistad hace casi un lustro en una sala de chat de Internet, me ha obsequiado y remitido por la vía postal el libro La cuarta espada, de su compatriota Santiago Roncagliolo, que reseña la tenebrosa historia de Sendero Luminoso y de su líder Abimael Guzmán, un tema tristemente recordado por los hijos de la bella nación sudamericana. Gracias, Edda…Manuel Rodríguez, un tunero radicado desde hace casi 30 años en Inglaterra, me envía mensajes y comentarios llenos de amistad con alusiones a mi página y me propone que escriba en mi blog algo sobre la localidad de Chaparra, la patria chica que lo vio nacer, pues, según él, allí han ocurrido cosas dignas de contarse. Prometo que pronto lo complaceré… Lourdes me escribe desde Mendoza, Argentina, para decirme que entró por casualidad a mi sitio web. «Me pareció muy interesante y muy especial –asegura-, sobre todo esa original costumbre de tu país de ponerles nombres a los años.». La gaucha me envía un abrazo electrónico , me desea éxitos y me augura cosas buenas para el presente año... Tengo dos excelentes amigos cumpliendo misiones médicas de solidaridad en África. Lupe, fisioterapeuta, está en Namibia; y Álvaro, clínico, anda por Gambia. Ambos se han comunicado conmigo vía e-mail. Álvaro: «Tremenda alegría leer tus escritos a más de 10 mil kilómetros de distancia.» Lupe: «No sabes cuánto me ayuda tu sitio a soportar la lejanía de la Patria y la familia.» Un abrazo apretado para los dos… De salto en salto entré hace un par de meses a un blog desconocido y, para mi sorpresa, encontré publicado allí un trabajo mío. Le dejé a su dueña un comentario de agradecimiento y ella, a su vez, me escribió desde Santa Mónica, Estados Unidos, estas frases: «Te felicito por la crónica del escritor de crucigramas y espero que nos podamos seguir comunicando. Mucha suerte y éxitos». Lo propio, Rosa Ileana… El 24 de noviembre pasado, Juan Carlos Cuba Marchán me escribió desde Madrid: «Fíjate las casualidades de la vida: hoy encontré tu blog por casualidad. En tu trabajo titulado Aquella visita de Jorge Negrete, mencionas a mi tía Doña Elia Julia Marchán de Cabrera, persona de gran cultura y memoria, pero de mejor corazón, natural de Las Tunas. Y justo hace unas horas me han llamado para notificarme su fallecimiento»… Desde Norcross, Georgia, Estados Unidos, me escribe Iria Martínez: «Nací en Victoria de Las Tunas en 1962. Salí de mi país en 1970 hacia Nueva York. Tengo pocos recuerdos. Viví en Santa Maria en una casa-escuela en la cual mi madre era maestra. Ella es hija de Filiberto Peiso, hijo de de Charles Peiso e Iria Mayo. Si usted tiene alguna información adicional de mis antepasados, ruego la comparta conmigo.» Iria, pertenece usted a una estirpe gloriosa. Ya le he enviado información sobre sus ilustres parientes… José Alejandro Rodríguez, amigo y colega, uno de los periodistas estrellas del periódico capitalino Juventud Rebelde, me ha dejado en el blog un comentario muy estimulante. Dice Pepe: «Cuando entro en tu página siento la sensación que solo se siente en un inmenso patio trasero, arbolado, de una casa entrañable y querida». Desde La Habana suelo recibir periódicamente mensajes de mi coterráneo Diego Soca Lago. Dice así en su último correo: «He tenido un tiempecito y he leído tus últimos cuatro trabajos. El de La Rueda, como toca el tema de la aviación, al que soy aficionado, me hizo recordar mis años de adolescente en Las Tunas, cuando se me salían las babas mirando las acrobacias de alta escuela que hacía Paco el Chivo en su pequeño Pipper en los cielos de la ciudad». Ricardo Rocha Huerta es un artesano que vive en el Distrito Federal de la capital de México. Anduvo curioseando por mi página, le interesaron algunos de sus materiales y me exhorta a mantenerla. Me envía un mensaje donde expresa su admiracion por el pueblo cubano... GRACIAS A TODOS POR ESCRIBIRME.

 
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