jueves, 4 de septiembre de 2008

Guajira guantanamera...

Los cubanos parecemos estar de acuerdo en que la canción nacional por excelencia es La Guantanamera, esa pieza emblemática que ha recorrido el mundo como una auténtica embajadora de buena voluntad, lo mismo a bordo de un cassette grabado que en un coro masivo de un acto de solidaridad.
Según sus la mayoría de sus «biógrafos», este número nació en 1929, y tuvo como padre al cantante habanero Joseíto Fernández (1908–1979), quien lo concibió la noche en que, en lugar de la tradicional rumba, cerró el programa de la orquesta de Alejandro Riveiro, donde cantaba a la sazón, con una melodía que «pegó» enseguida en el público.
En sus orígenes esta guajira-son era solamente un estribillo al que se agregaban décimas improvisadas. Así, todos los días desde 1948 y durante 14 años consecutivos, Joseíto cantó por radio un suceso de la crónica roja. Eso contribuyó a elevar la popularidad de la canción. El triunfo fue tan grande que desbordó fronteras y se extendió hasta los lugares e idiomas más insospechados del planeta.
A fines de la década de los años 50, el músico cubano Héctor Angulo cantó La Guantanamera con los Versos Sencillos de José Martí en una fiesta en Estados Unidos. Allí se encontraba el cantante folclorista norteamericano Pete Seeger, quien, encantado, incorporó la iniciativa a su repertorio y la dio a conocer al mundo el 8 de junio de 1963 en un concierto en el Carnegie Hall de Nueva York como un gesto de solidaridad con la Revolución Cubana. Luego un trío de cantantes norteamericanos hizo la primera grabación comercial.
La autoría del número provocó en los años 70 una encendida polémica entre Joseíto, Speeger y Angulo que reseña así en sus aspectos fundamentales la enciclopedia on line Wikipedia:
«La versión más ampliamente conocida de esa canción es la que adapta los primeros versos de los Versos Sencillos del poeta cubano José Martí los cuales fueron adaptados por Julián Orbón. Según el periodista López Nussa, en la revista Bohemia del 30 de diciembre de 1983, Pete Seeger, el cantante de folk, visitó un campamento de verano para niños en 1962, donde éstos le pidieron que tocara una canción que había traído uno de sus instructores. Se trataba de Héctor Angulo, el cual había estudiado con Orbón y conocía la versión con los versos de Martí. Seeger y Angulo quedaron reflejados como coautores de la canción, y Seeger, la popularizó en más de 35 países. Joseíto, quien había inscrito La Guantanamera en 1944, reclamó los derechos de autor y Seeger viajó a La Habana en 1971, llegando a un acuerdo: Joseíto hizo famosa la canción y el estribillo en el programa de radio, Julián Orbón le ajustó los Versos Sencillos y Angulo la llevó a Nueva York, donde Seeger la internacionalizó».
A La Guantanamera se le han realizado más de 150 versiones por prestigiosos vocalistas e instrumentistas de varios países, como Paul Mouriat, Richard Clayderman, Libertad Lamarque, José Feliciano, Tito Puentes, Julio Iglesias, Celia Cruz y Dámaso Pérez Prado. También existe una versión vocal del grupo Sampling. En 1997, Wyclef Jean la versionó para rap, y en 2006 Richard Stallman hizo una titulada Guantanamero. Juan Torres fue el intérprete de la versión instrumental que introducía algunos programas de Radio Habana Cuba. En 1994, en Costa Rica, José Capmany incluyó una versión en rock en uno de sus discos compactos.
Joseíto Fernández, cuyo centenario celebraremos mañana 5 de septiembre, fue un músico de gran versatilidad. A pesar de carecer de estudios musicales, compuso numerosos boleros y guarachas. También cantó en tríos, sextetos y orquestas típicas mientras se ganaba la vida como zapatero. Taciturno y respetuoso, el Rey de la Melodía cantaba ya a los 12 años a escondidas de su madre, opuesta entonces a una carrera tan «indigna».
Gente de diversas partes del mundo bailan al compás de La Guantanamera, pues muchos espectáculos cubanos en el extranjero cierran con broche de oro con esta composición. Siempre recordaremos a Joseíto Fernández de la lírica manera en que lo hizo una de sus admiradoras en esta décima: «Como una palma espigada / de guayabera vestida / con la garganta encendida / siempre por una tonada. / ¡Cuánto sabor a alborada / tiene tu Guantanamera! / Linda guajira sitiera / que ha paseado por el mundo / llevando el canto profundo / y alto de la bandera.»

 
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